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Desahogo en el motel

Por: pechoscalientes
Hace casi dos años a la fecha de este relato, estaba un poco alejado de mi esposa, continuas peleas y fallas en mi comportamiento casi acaban con nuestro matrimonio, en fin, en el transcurso del arreglo de nuestro matrimonio convenimos a propio riesgo realizar por primera vez un trío y fue producto más de igualar las cargas, que algo que naciera de alguno de los dos.

Durante mucho tiempo me dio picazón, las imágenes de mi esposa sacudiéndose al vaivén de otra verga me incomodaba un poco, la cara de ella reflejando el placer me mortificaba.

Aunque nuestro amor es fuerte temí que esto cambiara y el demonio de los celos se apoderaba de mí, sin embargo ella muy inteligentemente hizo como si no hubiese pasado nada, me dejaba entrever que su amor era mío y de nadie más.

Poco a poco tragándome mi ansiedad, le preguntaba acerca de la experiencia vivida, por meses ella evadía el tema yo tampoco insistía, pero cierta vez que llegue pasado de tragos y lleno de morbo, volví al cuento.

Terminó tomando conmigo y me dijo: Tú lo viste amor no soy de palo claro que sentí placer, es algo excitante, estuviste ahí pudiste parar, pero todo lo contrario, a pesar que esto te mortificaba terminaste participando y disfrutando, no es así???... .yo asentí y terminamos en la cama.

En este lapso de tiempo superamos muchas cosas, celos enfermizos, libertad condicionada y sobre todo me liberé de la angustia de pensar que algún día mi esposa podría flaquear y caer en brazos de un amante.

Actualmente formamos una pareja estable y continuamos con una vida sexual activa, sin embargo de unos meses para acá, por cuestiones de trabajo, presión en la entrega de trabajos urgentes, aunado a ciertos problemas económicos, deudas y compromisos de pagos, nuestras relaciones eran esporádicas, al igual que mis detalles.

Ella por el contrario me colmaba con sus detalles de amor y su libido iba en incremento, cosa de hormonas pensaba yo.

Ella es trigueña morena con lo mejor de las dos razas, su rostro no es de una belleza espectacular, pero no es fea,, como el buen vino, con el paso de los años su cuerpo se ha tornado más macizo sus largas piernas han adquirido más carne, estando en plena madurez y después de ser madre.

Su cuerpo despierta el morbo del más indiferente, mide 1,72, un poco rellenita en la cintura cosa que le beneficia porque resalta más ese culo moreno y redondo, una cadera bien proporcionada y un chochito algo peludo, me encanta su aroma de hembra.

Su cuerpo se mantiene firme y lo adorna un par de generosas tetas algo caídas, es cierto pero suculentas con unas carnosas aureolas de intenso color marrón, coronadas por unos hermosos y grandes pezones, soy de estatura normal y de rostro regular más bien del montón, ando por los treinta y 5 años, aunque llevamos 18 años de casados y tres hijos a sus veintinueve años es una guerrera en la cama.

La deuda con mi esposa era grande y le daba largas diciéndole que pronto iba a tener una buena ración de verga por todos sus lados. Estando en ese predicamento se me presento un viaje a una ciudad cercana a la cual voy ocasionalmente por trabajo, en calidad de comisión.

Le hice la invitación, diciéndole que allí lejos de la rutina del hogar tendríamos nuestro tan deseado desahogo sexual y aceptó dándome un gran beso y un agarrón en la entrepierna. Cuando voy, me hospedo en un hotel en las afueras de la ciudad, buen hotel tiene tres pisos es entre moderno y campestre y en el último tiene una piscina con diseño en forma de boomerang, o en ángulo pues tiene un recodo que la parte y al final está un pequeño bar, con sillas semisumergidas que en las noches se mantiene discretamente iluminado.

Al llegar me recibieron como viejo cliente, no la presenté como mi esposa, sino como una buena amiga, le molestó, pero le dije que así habría más picardía y terminó por gustarle su media soltería.

Nos quedamos en el último piso al entrar a la habitación nos siguió un botones y tras él un muchacho de mediana complexión, alto, rostro agradable de chico bueno, era el nuevo encargado del bar, se presentó como Oscar y muy amablemente nos ofreció un cóctel de bienvenida elogiando la belleza de mi novia, colocando el bar a nuestra orden.

Me fui al trabajo, de camino en el taxi cosas pasaron veloz por mi mente, como la experiencia pasada, pensé que dado el tiempo de abstinencia de los dos, sobre todo el de ella, la faena que me tocaba iba a ser enorme pero yo sabía que en tal caso mi esposa comprendería mis alcances.

Después de cavilar, decidí tomar el riesgo de hace dos años, solamente que esta vez si lo hacía pensando en nuestro placer, fui ideando una estrategia para un posible intercambio, sin que ella lo supiera, sino hasta el final, sabiendo que lo disfrutaríamos.

Iniciamos la jornada de trabajo y formamos grupos, en el que participe, se hallaba un joven de unos veintiséis años, congeniamos a través del día. No fui a almorzar llamando a mi esposa para que almorzara en el hotel y diciéndole que regresaría en horas de la tarde, que se alistara para salir.

A la salida de la Empresa, decidí departir unas cervezas con Ricardo, me comentó que tenía que viajar a más tardar el sábado a mediodía, pues estaba recién casado y tenía el apuro de los novatos.

Tenía que pensar rápido y decidirme, si lo pensaba no lograba nada, ya de salida para el hotel, así como algo suelto, le comenté que había llegado con una amiga muy fogosa, pero muy tímida y quería darle una sorpresa, un poco sobresaltado me preguntó que tipo de sorpresa, le dije pues la de darle polla hasta por los oídos, nos reímos.

Tomando respiración le dije que era de verdad, que mi invitación iba en serio y sería para el sábado en la mañana, que estaba seguro con algunos trucos ella iba aceptar su participación, su rostro se torno grave tal vez sopesando la seriedad de la propuesta y al ver que mantenía mi rostro sereno, aceptó.

Al llegar al hotel subí al piso para cambiarme, esperaba encontrar a mi esposa, pero no fue así, me cambié y pregunte a un botones por ella, me respondió que me estaba esperando en el bar de la piscina, me dirigí allí, pasando una gran puerta corrediza de cristal esmerilado, que separa la sección de habitaciones con el área de la piscina.

Recorrí la gran curva mirando al final el bar y recostada en la barra estaba conversando con Oscar tomando un cóctel, saludé, y, después del como te fue y como estas tú, me relacionó con Oscar, dándome una cerveza, comentándonos que estaba en temporada baja y los clientes eran pocos.

M esposa llevaba un jean blanco descaderado y un top rojo, todo esto le lucia bien pues Oscar parecía bizco tratando de mirar el culo de ella, que se marcaba generoso, cortésmente nos despedimos.

Ya en el primer piso, muy quedamente le dije que tenia embobado a Oscar, solamente estaba aburrida y como soy poco social acepte la invitación que me hizo, dejándote la razón con el botones, además, tiene algo un no sé que, me contestó.

Cenamos en un centro comercial cerca al hotel, recorrimos tiendas y regresamos al hotel, en recepción llamamos a la suegra y todo en orden, subimos y nos dirigimos a la piscina, pero Oscar había salido y la entrada estaba cerrada.

En la habitación nos cambiamos, nos besamos y ella se estaba entusiasmando pero siguiendo la idea, le dije que estaba cansado y con sueño, que nos quedaba el fin de semana, a regañadientes acepto y dormimos.

Por la mañana entregamos por fin el trabajo con gran aceptación de las directivas, aprobándose el proyecto, ya en plan de despedida, la Entidad donde realizamos el trabajo nos invitó a un almuerzo de despedida, llamé al hotel dejando el recado. En la despedida se me acercó Ricardo, y discretamente me solicitó la dirección del hotel y el número de la habitación.











Ya estaba andando el plan, solo me quedaba afinar como no se daría cuenta inicialmente mi esposa, decidí ir a una tienda bastante grande y pregunte si vendían antifaces negros que se usan para dormir, compré dos me fui al hotel, subí rápidamente, entré otra vez no estaba en la habitación.

Las habitaciones del tercer piso son muy espaciosas al entrar, se encuentra una amplia sala amoblada, que remata en un baño con gabinetes internos, formando un pasillo, que desemboca en la alcoba formando una "L"

Fui a la piscina, recuerdo pocas personas en la piscina, mi esposa no estaba bañándose, pasé por el recodo y la divisé al interior del bar, el sol era cómplice, pues daba de frente impidiendo ver bien y por el diseño en su interior, la sombra lo oscurecía, bien planeado el bendito bar.

Me pareció verla recostada a la repisa interior del bar, como preparando un cóctel y Oscar detrás de ella, como dirigiéndola, al irme acercando veía más, le susurraba algo al oído, y mi esposa sonreía, estaban tan concentrados que no se percataron, hasta que yo llegué al bar, ella tenía un traje de baño, que yo le había comprado de una pieza color naranja de los de copas para realzar los senos, su cadera quedaba delineada al ser extremadamente alto, dejando la mitad de su culo al descubierto.

El pareo o tela seda de cubrirse esa parte reposaba sobre la barra, ella estaba mojada y sus grandes tetas se marcaban perfectamente además sus pezones estaban duros, de su cadera se desprendían gotas de agua y el traje en su parte posterior estaba todo metido en su culo, se veía tan sensual que se me paró y me dio cabreo a la vez.

Al verme, él se situó al lado, y mi esposa me saludó besándome, veo que mi esposa es una buena alumna dije, a ella no le quedó más que decir, Oscar yo no soy su novia soy su esposa, él carraspeó que bien y me alargó una cerveza, tenía una puta erección que no ocultaba.

El efecto que yo esperaba de establecer distancia no funcionó, ella no salió del interior ni se acomodo el traje, él pasaba por detrás y le rozaba la verga con descaro por sus nalgas y en el rato que estuvo, ese fue el juego.

Como el ambiente nos estaba excitando pasé la mano por encima de la barra la tomé suavemente por los hombros y en baja voz le dije vamos, al despedirnos le dio un beso en la mejilla a Oscar y él a su vez nos dijo, mañana en la noche la piscina está fuera de servicio por mantenimiento, por que no vienen, tomamos algo y la pasamos bien.

La tomé por la cintura con la otra tenía el pareo mientras nos alejábamos lo imaginaba chorreando la baba por ese culo al descubierto que contoneaba mi mujer, yo miraba de reojo ese redondo y hermoso culo, cosas que te da la vida.

En la habitación, nos abrazamos y besamos con pasión, me arrastro a la cama, rápidamente me sacó el huevo me lo mamó con desesperación, me tumbó sobre la cama, apenas se bajó las tiras del traje y con una mano se corrió la parte del vestido que le cubría la bizcocha y de una se ensartó profiriendo un AHHHH¡¡¡¡¡, estaba super mojada y se movía como una poseída.

En cuclillas subía y bajaba con rapidez, movía la cadera en forma circular con tanta fuerza que temí que me lo fuera a arrancar de raíz, llegó tan rápido inundándome, las guevas y piernas con sus jugos, yo todavía la tenía dura, reaccionando aún con la camisa puesta, la tome de sus preciosas nalgas y la ayudé a que cabalgara de nuevo, esta vez más despacio y agarrando sus pechos, con sincronización alcanzamos el orgasmo los dos, nos besamos y abrazamos,,,, ummm, esto viene de tu encuentro con el barman cuéntame lo de la piscina sin olvidar detalle le dije.

Bien papi, después de almuerzo al ver que no llegabas decidí darme un baño utilizando el traje que me compraste me queda algo pequeño verdad?. Me lo puse con el pareo y fui a la piscina, disfrutando un rato.

Cuando apareció Oscar con un short corto, sin camisa y me preguntó si quería aprender a preparar algunos cócteles, acepte salí detrás de él entrando al interior del bar empezó a sacar algunas botellas al tiempo que me decía lo buena que estaba, me dio unos tragos para mezclar, diciéndome algo de la receta. Situándose con mucho disimulo poco a poco detrás mío, tomándome de las manos para agitar las bebidas, lo hacía despacio, entreteniéndome hasta que sentí su dura verga palpitando encima de mi culo, no supe que hacer pero estaba congelada, me susurraba frases calientes como que negra tan linda, que tetas tan grandes y hermosas, con ese culo pareces una diosa, me pasaba la lengua detrás de la oreja papi, tu sabes que eso no lo resisto.

Me fui entregando no pudiendo evitar restregar mimosamente mi culo contra esa cosa, lo animé y agarró los bordes del traje de baño y los metió por los bordes de mi rajita, juntándolos en mi culito a modo de tanga, al halar, parte del vestido se metió en mi chochita, rozándome mi botoncito, me hizo ver chispas papi.

Que culo tan hermoso madre mía decía, al parecer las pocas personas no se daban cuenta, de lo que estaba pasando, me apretaba rico mi culo, las juntaba y las sobaba, sentía toda la emoción subiendo por mi espalda soltándolas solo para pellizcarme delicadamente mis pezones, estaba excitada, dejé los vasos y pasé mi mano hacia atrás para tocar al invasor, lo palpe a través del short lo noté muy grueso, mi mano no cerraba.

Me empecé a mojar lo saqué y le empecé una masturbación lenta por lo incomoda, su aliento caliente lo sentía en mi nuca, sentí sus dedos acariciando mi rajita por la tela del vestido, lo hacía lentamente,, abrí mis piernas, separó la tela de vestido que cubría mi chochita para recibir sus dedos dentro de mí, estaba muy excitada, y mis piernas empezaban a temblar, tenía los ojos cerrados, cuando de pronto sentí un fuerte pellizco en mis nalgas, abrí los ojos y estabas parado frente a mi, que susto no pude sacarme la tela de mi culo y mis pezones estaban muy tiesos, como viste, además la verga de él estaba como un hierro, disimulamos lo mejor que pudimos, no salí porque me temblaban las piernas y me sentía muy mojada y él seguía provocándome con el roce de su verga.

No pude reclamarle nada, el plan del viaje era ese, solamente la besé con pasión y la poseí con frenesí derramando gran cantidad de semen en su interior, ambos nos sorprendimos y reímos, seguimos besándonos y pensé en el dicho, que dice, que si uno no quiere lo que tiene, otro quiere lo que uno tiene y Oscar le tenía unas ganas a mi esposa, por lo que decidí aceptar la invitación el sábado por la noche, pensando en que tenía algo ganado para la faena del sábado en la mañana, la abracé y nos adormilamos .

Salimos a comer algo ligero, pasando por el centro comercial entramos a un local pequeño, donde estaban bailando algunas parejas, pedimos algo de tomar y bailamos por un rato, fuimos al hotel.

Antes de subir pedí que el desayuno, lo enviaran temprano, en el ascensor mis pensamientos giraban hacia la mañana próxima, los de mi esposa tal vez en torno a la piscina, se abrió el ascensor en el tercer, piso y no me equivoqué, mi esposa miraba atentamente hacia la piscina, no encontró lo que buscaba, la agarré del brazo suavemente y nos encaminamos a la habitación, en la cama nos amamos con intensidad, dormimos cada uno pensando en su fin de semana.

Desperté temprano, con algo de ansiedad, la mire hermosa a mi lado dormía plácidamente, entre la sabana

empecé con mi pie a rozar sus muslos para despertarla, la besé suavemente, despierta amor ya casi nos traen el desayuno, si no abrimos lo devuelven, salté de la cama y desperezándome me fui al baño, eran casi las siete, al salir, oí un suave toque, abrí envuelto en la toalla y recibí el desayuno.

Entré el cochecito y tomando cada bandeja, procedí a dejarlas encima de la mesa, miré hacia donde estaba ella, desnuda de pie adormilada aún con su pelo revuelto y cara hinchada, su silueta bañada por la luz del sol que entraba por el amplio ventanal resaltaba su color moreno, sus largas y macizas piernas, me hicieron recordar las mulatas que se ven en televisión, en el carnaval de Río.

No pude evitarlo, fui a abrazarla, deja que voy para el baño me contestó, me senté al borde de la cama y contemplé su culo desnudo y su pelambrera de camino al baño, el ruido al orinar, el cepillado de dientes y el sonido de la ducha me devolvió al mundo real.

Empezamos a retozar en la cama, le apretaba sus preciosas tetas y su culo, ella hacía lo mismo, masturbándome, abrazándola, le dije, quiero darte una sorpresa y saqué uno de los antifaces que previamente había traído del baño, póntelo y no hagas trampa, ponte en cuatro amor en la orilla de la cama, lo hizo y y bajé una par de almohadas, las puse sobre la alfombra.



Ante mí y con los pies ligeramente salidos de la cama, estaba ese culo y bizcocha al aire, procedí con delicia a pasar mi lengua por esa chocha y detenerme en su culo, todo no es perfecto sus redondas y gozonas nalgas, protegen un culo rico, que tiene para mi desdicha unas terribles hemorroides….pero que no es óbice para con mi lengua extasiarme, lamiéndolo, penetrándolo, hasta donde su esfínter deja.

Ella estaba meneando su cadera presa de la excitación pues mi lengua entraba en lo más profundo de su vagina saboreando sus jugos, reemplacé mi lengua con dos dedos, metiéndolos y sacándolos lentamente, apretando con la otra mano ese nalguero grande, le decía que culona tan rica, que chocha tan gozona, estaba super caliente.

Estaba absorto, cuando sonó la puerta, no vayas dijo ella, no demoro amor, con una erección, tapada por una almohada abrí sigilosamente la puerta, para encontrarme con el rostro de Ricardo, con un dedo indicándole silencio, lo hice seguir y pasar a la sala donde le indiqué que se desnudara. Ella gritó que pasó,, nada le dije.

Lo conduje por el pasillo y lo asomé para que viera el cuadro de reojo de mi esposa en cuatro con esa pelambrera brillante por sus jugos y mi saliva, inmediatamente se le paro el huevo, pero le indique que se pusiera a modo de venda un pañuelo y encima de este el antifaz de dormir, calma le dije es parte del juego.

Me cercioré de su invidencia, mi esposa me hizo el reclamo con un refunfuño, ya voy amor, en sigilo lo conduje, acomodándole los almohadones y empecé de nuevo pasar mi lengua por esa cosita rica, rezumante de jugos, los saboree y de nuevo ataque su culo con mi lengua haciéndola retorcer de la excitación.

Tomé a Ricardo de la mano y lo arrodillé cerca de mí, el olor agridulce de la chochita de mi esposa se percibía fuerte, con una mano en el cuello, le conduje la cara hacia, su cueva, torpemente empiezó a lamer suavemente, con un toque en el hombro le indiqué cambio para que ella no sospechara, estaba tremendamente caliente, métemelo ya papi que estoy que reviento, con nuestros guevos a punto de reventar nos paramos.

Lo coloqué en el lugar justo, apoderándose de sus nalgas para darse apoyo empezó a penetrarla, ella pegó un brinco, las manos, su sexto sentido le indicó que no era yo, preguntando es ¿Oscar?.

No, amor espera… tranquila, sentándose trató de quitarse el antifaz, pero yo se lo quité, su cara reflejó sorpresa y disgusto a la vez, Ricardo vendado trataba de adivinar que pasaba, yo continúe tratándola de convencer, negra, quería sorprenderte amor, por favor no te disgustes, con que sí EHHH, estoy enfadada por que no me lo consultaste, que conste que es idea tuya, ya que yo tengo la mía y después la haré, bien negra lo acepto fue lo que dije en ese momento

Empezó a darnos lametazos alternativamente, pero para sacarse la espina le dedicaba más atención a la de Ricardo, la metía golosamente en su boca, colocándose de nuevo en cuatro en la orilla y sin recato dirigía el huevo de él hacia su bizcocha, engarzado de nuevo en sus nalgas empezó a cogerla que daba gusto, yo empecé a masturbarme, me acordé de la filmadora que había empacado, sin perder tiempo la armé y tomé primeros planos, pero era una de las dos cosas o me pajeaba o filmaba, así que me decidí por mi paja y la verdad estaba con el pulso hecho una mierda.

Ricardo le preguntó que si la podía coger boca arriba, yo hecho un lío apenas si lo escuché, ella se giró y colocando el par de almohadas debajo de su cintura, tomando su verga la colocó entre su chocha, el empujón fue sin compasión arrancándole un gemido, AHHHHHH, UMMMMM, JUMM,UHH, dejé la cámara, para besarla y manosearle las tetas, pero era tal el bamboleo, que me aparté, observando una excelente sesión de culeo por un buen rato.

Agarrado de sus tetas, aprovechando que se halla al borde de la cama, pasó sus brazos por debajo de su cadera, levantándola, quedando solo parte de espalda apoyada en la cama bombeando con más fuerza cada vez, hasta que su huevo se puso brillante por la llegada de ella, se arqueó y empujando lo que más puedo descargó su leche en su cuevita, dejándola reposar de nuevo en la cama, yo llegue regando la alfombra de semen.





Exhaustos descansaron brevemente en la cama, me tocó la alfombra, cubierto de sudor Ricardo me pidió que si la podía ver, cambié de impresiones con mi esposa y con un gesto afirmativo, se colocó de nuevo en cuatro y pasó por encima de su cabeza la sábana. Lentamente le descubrí los ojos, ahora es él quien veía el culo en alto de mi mujer y ella por estar tapada no lo podía ver.

Culo y bizcocha de mi mujer palpitaban de la excitación, pasando su lengua por el culo y raja le preguntó quedamente si le podía regalar ese culo negro y peludo, antes que pudiera decir algo, la negra exclamó, hazlo con cariño sin lastimarme, me sorprendió dado su estado, hace rato había renunciado a darle por ese culo, pero estaba pidiendo verga por ahí y de complacerla se trataba, no se hizo el rogar introdujo en lo más profundo de su vagina su lengua estremeciéndola, pasando a su agujero, dándole lengua sin parar, ampliando lo que más podía, llenándolo de abundante salivan, ella se relajó lo mejor en su posición en cuatro, me decidí a colaborar separando esas grandes nalgas, tomando posición acercándole, la cabeza morada de tanta sangre pidiendo culo, saqué la vaselina que siempre cargaba por sus hemorroides y se la di a él para que se untara generosamente en su guevo

No pude más le dejé a él la tarea, tenía que filmarlo, hacía mis abriles que no le daba por el culo por sus hemo…, esta vez el deseo era de ella,, para meterlo con éxito le dije que apretara la cabeza, y con los dedos la introdujera, comprimió esa cabeza lo más que pudo y empezó a metérselo por ese culo, tomé la cámara observando como lentamente esa verga era tragada por ese agujero hasta que sus huevas chocaron con sus nalgas, esperó un rato, la respiración de mi esposa empezó a agitarse víctima de la excitación, señal que tomó Ricardo para empezar a bombearla, su guevo aparecía y desaparecía dentro de su culo, un buen rato con pasmosa lentitud, tratando que la presión ejercida no reventara sus venasa echando a perder la enculada, las ganas le fueron ganando al miedo y él aumentó gradualmente la velocidad, hasta producir ruido en sus pelvis y mi esposa colaboraba con el ritmo de sus embestidas .

Mi esposa agarró con fuerza la sabana que le cubría la cabeza, él agarrándose de sus nalgas en unos embates finales avisó que estaba llegando, el casi virginal culo de mi esposa se estremeció al igual que su cuerpo, Ricardo esperó un rato, disfrutando de la entrega de mi esposa, acarició suavemente las nalgas y con delicadeza sacó su instrumento, babeante de semen y otras cosas, le alcancé una toalla para que se lo limpiara, ella todo un espectáculo abierta de piernas su raja y culo espasmaban rítmicamente.

Nos sentamos al borde de la cama y entre los dos la acariciamos lentamente, su espalda, nalgas y raja, él se despidió con un beso en sus nalgas, reponiéndose de esa enculada chorreando leche, aún tapada ella le correspondió con un chao amor,, gracias, por tu delicadeza, ya en la puerta de la habitación, me preguntó,, dime quién esa preciosa mujer, sonreí y le dije,, solo una buena amiga.

Pasamos la tarde jugueteando entre las sábanas, el almuerzo algo ligero recuperó nuestras fuerzas, así que decidimos posponer la cena, al caer la noche acordamos ir a la piscina, sabía que algo iba a pasar, la forma como se peinaba el cabello, gotas de perfume sobre su cuello, su vestido de baño un par de pantalones cortos nada más, me indicaban que mi mujer quería algo más que un baño, por mi parte me acuerdo que algo sencillo me puse, una franela unas bermudas y algo que me decía que llevara la cámara.

Salimos de la habitación ligeramente detrás de ella miraba alrededor por otros huéspedes, ninguno, la tomé de la mano y como haciendo algo prohibido, corrimos rápidamente la puerta de cristal cerrándola con disimulo y colocando una astilla de madera a manera de cuña, para mayor seguridad.

Al doblar el recodo observamos que las luces cerca del bar estaban encendidas, las demás apagadas, del bar salía una música bailable y por la luz en él se notaba claramente la figura de Oscar, salió rápidamente de su refugio, situándose entre los dos le dio a mi esposa un beso en la mejilla, llevándonos cerca del bar nos dio unos cócteles, tranquilizándome pues había dispuesto las cosa para que nadie nos importunara.

Después de una amena charla y varias rondas de ese cóctel incendiario, nos sentamos a la orilla de la piscina con nuestros pies en al agua, sus palabras alababan la belleza de mi esposa su anatomía, quedamente le pidió un desfile a lo que mi esposa se incorporó y dejó rodar su pantalón corto quedando en ese espectacular vestido de baño, coquetamente pasó sus manos por detrás de sus nalgas y con atrevimiento introdujo el vestido entre sus nalgas quedando como la primera vez dio una vuelta espectacular, revolviendo el pelo de él, acariciando su cara.

Acompañando su mirada suavemente la tomó de la mano y entraron al agua, se situaron cerca de una de las sillas sumergidas, quedando aislado de ellos. Había suficiente luz para observarlos, el agua bañaba los muslos de mi esposa y el frío hizo estremecer su cuerpo, el se situó atrás, besándole, las orejas, mordiendo su cuello, quedando mi esposa al frente mío, pero sin mirarme ya que cerró sus ojos, sus manos apretaban sus nalgas y jugaban con sus pechos, lentamente bajo la tiras del traje de baño y ella colaboró despojándoselo del todo.

La giró y la empezó a besar con pasión, a mis oídos llegaban los gemidos de sus respiraciones y las succiones de sus bocas, luchando por recobrar el aliento, bajó por su cuello deteniéndose en sus pechos que como grandes peras, mostraban rastros de la turgencia que poseyeron cuando aún no había hijos, con gran delicadeza como si fueran bebés, colocaba su mano debajo de un pecho y con la otra lo acariciaba.

Lo tomaba y lo besaba con fruición, lo chupaba con frenesí, mordía suavemente los pezones hasta sacarle exclamaciones de excitación OHHHH, MMMMM, OHH SIIII, AHHH, alternaba un pecho luego otro, hasta juntar lo dos pechos y sus pezones logrando meter ambos pezones con sus aureolas en su boca, se deleitaba con las tetas de mi mujer como si fuera lo último que fuera a hacer, las chupaba y amasaba con desesperación, una lección para mí que por la rutina conyugal poco tiempo les dedicaba, si no fue cerca de media hora, dedicado con exclusividad a sus tetas no fue nada.

Con una mano sostenía ambos pechos sin renunciar a su posesión, con la otra recorría ahora la cueva de mi mujer, quien separó sus piernas para permitir, las caricias de sus dedos, sus dedos resbalaban por su raja, ella como podía le apretaba la verga a través de la pantaloneta, tratando de bajársela, tomando un breve respiro para desnudarse, una verga de gran grosor, superior a la mía y la de Ricardo con creces asomó en su entrepierna, de largo normal, mi esposa pasó un brazo por encima de su hombro y lo atrajo para besarlo, mientras con la otra mano le acariciaba sus guevas y lo masturbaba apretando esa polla, causando risa entre los dos.

En ese cachondeo, buscaron una silla, él se sentó, pasó sus brazos atrás buscando el borde de la piscina para sostenerse, mi esposa como suele hacerlo conmigo, empezó a besarlo, lamiendo y mordiendo con deleite sus tetillas, con delicadeza, pasó una pierna por encima de su pelvis, con una mano separó, los labios de la raja, con la otra orientaba ese enano cabezón, que morbo me dio al verla acomodarse para empezar a tragarse esa verga, lentamente la introdujo y con los dedos aún separando sus labios palpaba el instrumento de su placer, al desaparecer en su bizcocha esa gorda tranca, empezó un lento sube y baja, rotando su cadera para acostumbrase a las dimensiones del intruso, con una mano sostenía sus pechos y la otra reposaba en el pecho de Oscar y le servía para impulsarse, con mi cámara tomaba esas escenas, el tiempo que pudieron soportar esa posición.

Incómodos por el equilibrio, se incorporaron, pensé que iban a salir de la piscina cuando mi esposa me dijo amor tírame la toalla, paré la cámara y del bolso saqué una enorme toalla y se lancé, y tomando a Oscar de una mano, lo condujo al otro extremo donde yo me encontraba, ahí se iniciaban una pequeñas escaleras que desaparecían al interior de la piscina, el agua escasamente llegaba a la altura de sus muslos y estaba intrigado en lo que iba hacer, tomó la toalla, la dobló y la puso sobre el borde de granito y con gran elasticidad sacó una pierna y la puso sobre el borde, madre mía así de salida estaba, su torso ahora descansaba encima de la toalla y su bizcocha y culo quedaban totalmente expuestos y fuera de eso abiertos, sus piernas formaban un ángulo casi de noventa grados.

Absorto tomé la cámara bordeé la piscina hasta donde le bar me lo permitió para una buena toma, que invitación, nunca imaginaría eso. Oscar preso de excitación solo atinó a agarrarse de sus grandes nalgas y sin piedad se la hundió hasta los cojones, UGGHHH, AGGHHHH, AHH,,SI,,SI,, ASÍ, DIOSS DURO MAS DURO, UUYYYY QUE GRUESO MII MADREEE, decía retorciendo la toalla, su estatura le permitía darle con fuerza, cuando miro de nuevo las escenas me interrogo acerca de esa ocurrencia, una mano sostenía la pierna que estaba fuera, tratando tal vez de levantarla más, la otra hurgaba con desesperación su trasero.

Le abría al máximo las nalgas, las unía de nuevo alrededor de su verga, el sonido de sus pelvis me enervaba, después de largos minutos, registrados en la cámara, la tomó fuertemente de sus nalgas y con un gruñido empezó a descargar leche en la chocha de mi mujer, que se sacudía empujando hacia atrás sus caderas buscando más penetración, él se recostó brevemente en su espalda para recuperar aliento, chorros de mi leche fueron a parar al agua, quería estar en su lugar, pero eso era lo que más me excitaba, que no podía estar a su lado.

Salieron de la piscina por las gradas, ya recuperados con el bar de por medio los miraba cuando se acercaban, abrió una pequeña y disimulada puerta por el lado donde estaban, y entraron al interior del bar, me hizo señas que buscara la que estaba por mi lado, la pude abrir desde adentro y no pude contener el abrazo y beso que le di ,,como te va, bien amoooorrr, pasé mi vista y vi que Oscar hurgaba su bizcocha, con sus dedos y con descaro los chupaba a escasos centímetros de mí, que rica es tu mujer, tomemos algo porque esto va a continuar, sirvió más cócteles, ellos sin ropa y yo con mi bermuda, con mi guevo por fuera, tomamos y brindamos mi esposa cariñosamente me desnudó y con él a sus espaldas se agachó para darme una estupenda mamada, chupando mis restos.

Ah, no un momento, ella es mía y tomándola por los hombros, la incorporo besándola con pasión, no te molestes me dijo ella, tranquila amor, abrí de nuevo la pequeña puerta y salí dejándolos a ellos en el interior, tomé la cámara y me dispuse a filmar lo que viniera, con calma la tomó por la cintura y la llevó al centro del bar, de frente la recostó ligeramente sobre la repisita interna que le servía para preparar los tragos y de nuevo se prendió de sus senos, le halaba los pezones con sus labios, los mordía como buscando el punto de equilibrio entre el placer y el dolor, ahora era ella quién tenía las manos atrás sustentadas en la repisa, con las piernas abiertas, la bizcocha de mi mujer era una gruta que manaba flujos brillantes contrastando con los pelos pegados por el semen, tres dedos desaparecían y aparecían con velocidad en su interior mientras el pulgar castigaba el botoncito rosado llevándola a un orgasmo tras otro.

Atrajo su cómoda silla y la graduó para que sus pies reposaran en el piso, enseguida agarró a mi mujer por el culo y la atrajo hacia él, sentado ahora metía su lengua en la rajita de mi mujer, seguía amasando su culo, su lengua subía y bajaba a lo largo de los labios, los chupaba, los apartaba para dejar expuesto su botoncito rosado para morderlo y succionarlo, ella frente a él pasaba sus manos por su pelo, enterrando más su cabeza en su raja, el separó sus piernas y pude con el lente captar su miembro, normal en longitud, pero extremadamente grueso, como una lata de bebida de las largas, un poco más angosto que las de cerveza, mi esposa como en trance se acaballó encima tomando ese grueso instrumento en su mano y dirigiéndolo a su cueva, se dejo ensartar con todo su peso, un prolongado AHHHHHHHHHH de pasión escapó de su garganta, labios y vagina se dilataron para acoger su miembro.

Tras unos embates su vagina se acomodó a su tamaño, con sus manos hincadas fuertemente en su culo, introduciendo su dedo índice en su negro culo, provocó un ligero respingo en ella, pero no lo saco al contrario lo hundió hasta el nudillo, con ese nuevo intruso la ayudaba a subir y bajar, ella por su parte gemía como nunca, giraba su cadera y con fuertes movimientos de atrás hacia delante, de adelante hacia atrás y vuelta a girar era ahora la que devoraba ese grueso instrumento, de la fricción pareciera que le fuera a arrancar los pelos de los muslos a Oscar.

Abrazada completamente a él, sus movimientos eran complementados por el sube y baja que él le imprimía,,, completamente en la cima de su excitación mi esposa parecía una muñeca en sus brazos, su cabeza se ladeaba de un lado a otro de adelante hacia atrás, su mirada perdida y sus gemidos eran completamente nasales, su boca balbuceaba escapando frases incoherentes con algo de saliva, los embates por parte de él aumentaron de ritmo, sacaba casi completamente su verga para dejarla caer con fuerza sobre la misma, sus muslos ahora chocaban produciendo ruido, cada vez más y más y más rápido, hasta que en un abrazo salvaje descargó todo su semen en su interior, sacando a la vez el dedo del interior de su culo, mi esposa profirió un grito ininteligible regó sus piernas y pelos de sus jugos, cayendo desmadejada sobre sus hombros.

Oscar le acariciaba y le acomodaba su dispersa cabellera, sin dejar de abrazarla, y darle frases de cariño pues su orgasmo fue múltiple sin duda, de sus muslos resbalaban abundantes líquidos, aún temblaba, espasmando rítmicamente con el trozo de carne en sus entrañas, laxa entre sus brazos, para mí, eso era el placer en su máxima expresión y creo que estarán de acuerdo conmigo, poco a poco dejo de estremecerse y soñolientamente abrió sus ojos para encontrarse con los de él.

Con besos de cariño y pasión, correspondió a sus abrazos, incorporándose poco a poco dejó escapar la verga de su ajustada raja, se recogió el pelo sacudiendo su cabeza como sacándose un poco su modorra, tomó con adoración inusitada esa gruesa verga y le dedicó unos grandes lametazos, con sus dos manos lo sostenía y con su boca y lengua, chupaba y mordía y hacía lo que más le gustaba apretar esa gruesa verga hasta ponerle la cabeza bien hinchada y morada, para después chuparla como si en ello se le fuera la vida.

Ambos se incorporaron, él la giró quedando a su espalda la recostó de nuevo contra la angosta repisa, besándole el pelo, la nuca, mordiendo sus hombros, bajando por sus omoplatos, pasando la lengua a lo largo de su columna hasta llegar al portentoso nacimiento de su culo, repetía ese recorrido, hasta cada vez llegar más abajo introduciendo su lengua en su negro agujero, la piel de mi negra solo se erizaba.

Lentamente con pasos hacia atrás y con el guevo restregándole sus nalgas, se sentó arrastrando con ese movimiento a mi esposa, acerco lo más que pudo la silla hasta la repisa que le servía de barra interior y le dijo que pusiera sus brazos sobre ella, mi esposa y yo tal vez pensamos que la iba a clavar de espaldas, ya que con sus brazos sobre la repisa, bajaría directamente a ensartarse en esa gruesa barra tal vez de un solo golpe, como ya la había acostumbrado, además su chochita ya estaba lo suficientemente dilatada para gozar de ese grosor con avidez.

Me equivoqué y se equivocó ella, en su maniobra con una mano libre hurgó en una gaveta y saco un frasco con aceite, con la otra detuvo el descenso del culo de mi mujer colocando su mano en el nacimiento de sus nalgas y corriendo su cadera hasta quedar a tiro su culo, mi esposa no se dio cuenta del propósito de la breve detención, Oscar regó abundante aceite en su tolete y en el agujero negro de su amante, dejó el aceite en el suelo y agarro su tranca dirigiéndola hacia su culo, era inevitable la maniobra de enculamiento, no había manera de que fuera menos doloroso, no había técnica ni nada.

Cuando mi esposa sintió la presión de esa gran cabeza a la entrada de su culo intentó pararse, pero él pasó el brazo por su pelvis obligándola a sentarse, la gran cabeza se abrió paso a través del esfínter de mi mujer, desgarrando su culo, rompiendo sus hemorroides un grito de dolor escapó de su garganta, NOOOOO POR AHÍ NOOOOOOO CABRON DE MIERDAAA AGHHH,,, con la cabeza ensartada instintivamente intentaba levantarse para sacar el monstruo de su culo, sus breves levantamientos eran controlados por el brazo que rodeaba su cintura haciéndole perder el equilibrio y con ello, todo el peso de su cuerpo, de sus grandes y redondas nalgas recaía en ese culo abierto y ensartado, engullendo con esto mas centímetros de esa gruesa verga.

Ella lo intentó un par de veces más, con igual resultado, engullir más verga con el consiguiente dolor, al sentir un poco floja la sujeción en su cintura intentó levantarse colocando sus pies en el piso, esa gran cabeza seguía atorada en su esfínter y fue premeditado por él, al levantarse y sacarse parte de su verga pero no toda, logró el espacio que necesitaba para reclinarse un poco y con firmeza tomarla de su cintura, fue un solo movimiento que captó para siempre mi cámara, sus pies se separaron del piso elevándose hasta la repisa, quedando en vilo, sus manos manotearon tratando de agarrarse de algo, su centro de gravedad se encontró en su orificio, todo el peso de su cadera y nalgonas ayudaron a entrar dolorosamente hasta el último centímetro de verga.

Su culo se acabó de desgarrar para albergar su gruesa base,, sus guevas contraídas y presionadas asomaban por entre los pelos de su vagina, mi esposa lloraba y se quejaba de vivo dolor, sentada completamente en su guevo, todavía brincaba levemente por defensa, estremeciendo su cadera, mi mujer lloraba, ahora solo se veía pelo con pelo, él reclinado estiraba más esas voluminosas nalgas, para acunar más su guevo en su culo, yo estaba petrificado con el lente clavado en sus nalgas, pensé que esa escena de tanto dolor iba a dañar la noche, fueron interminables los minutos que él la mantuvo firme, quieta con el guevo dentro de su culo, la sangre empapaba los muslos de él pero eso no le importaba, había cierta perversión en su mirada.

Sentada con la cabeza hacia delante con el pelo en su rostro, sus tetas como enormes lágrimas en su cuerpo, sus manos apoyadas en sus rodillas y sus pies descansando en el piso completaban el cuadro de humillación y dolor que jamás hubiera sentido como me lo confesó mas tarde.

Solo el gran imán de la atracción que ejercía sobre ella, era la explicación, los sollozos fueron disminuyendo quedamente, pasando algo el dolor, ella con una mano le apretó el abrazo como señal de perdón y entendió que se quedara quieto sin empujar más.

Con gran lentitud ella se fue parando, sacándose una parte de ese vergón y volvió a bajar, comiéndoselo una vez más hasta su base, repitió esta acción varias veces para domar su adolorido esfínter, cada vez subía más en un lento y excitante recorrido, cuidando que la cabeza no se fuera a salir, tuvo que haber conexión de placer entre su bizcocha y el maltratado culo, pues poco a poco, tomó más confianza subía y bajaba con más rapidez, él permanecía estático agarrado a la silla y le decía disfruta cabroncita pues tu culo es un culo traidor siente como aprieta mi verga y la chupa con fuerza, lo siente mi putica, no te importa que te diga mi putica verdad, sé que te dolió a mares, porque a mí también me dolió, pero que culo tan estrecho mi perrita, sientes ese pedazo mío en tu intestino, si mi amor respondía ella y volvía y preguntaba de quién es ese culo apretado, tuyo decía, presa ahora de un gran placer.

Como ya habían llegado antes sabía que su eyaculación iba a ser demoraba, grababa y grababa sin cesar más de media hora según registro de la cámara duró dándole por el culo y para su gusto, ella era la que se enculaba, sus tetas cada vez se bamboleaban más, le agarraba las nalgas y se las abría para que yo grabara con lujo de detalles esa tremenda sodomización.

Sintiendo la proximidad de su llegada, Oscar la sujeto de las nalgas cortando el movimiento y descargando su leche al interior de su escocido culo emitió su característico gruñido, ella también se vino, dando leves saltos, gimiendo levemente al sentir que el grosor del guevo aumentaba en su intestino al llenarlo de leche, sintiendo en su vientre el palpitar de ese gruesa verga al vaciarse. Como regalo restregó su culo circularmente, sacándole las últimas gotas de semen, mandándome un beso lujurioso a través de la cámara.

Para darme más morbo la abrazó y besó repetidamente en su nuca, tomando sus pechos y apretándolos, poco a poco como quien saca un corcho de una botella, separándola de sus piernas fue sacando su guevo, hasta que un sonoro plop avisó que su cabeza había salido, su guevo traía de todo sangre, leche y heces, él sin repulsión primero tomó una toalla y suavemente limpió primero el culo a ella retirando sangre y algunas heces que goteaban, luego se limpió su guevo, a manera de trofeo el se sentó y tomó a mi mujer por la cintura virándola hasta queda su espalda frente a mí, la hizo agachar para que le lamiera el guevo y a su vez le abrió sus grandes nalgas para que yo viera la dilatación de ese gran culo.

Que primer plano filmé, supremamente hinchado y morado palpitando aún, abriéndose y cerrando, su centro no se cerraba del todo quedando, una pequeña abertura que perfectamente podía albergar a un dedo cuando le hice la seña que ya la había filmado, le dio una sonora cachetada en la nalga de cariño y ella dejo de mamar.

Abrí la pequeña puerta, la abracé, besé, lamiendo la sal de sus lágrimas apretándola contra mí, amor vámonos me dijo, Oscar me tomó por el hombro y pidió disculpas por las groserías dichas a ella, eran para hacerla olvidar del dolor, continuaba sentado, todo está bien le dije, entre ambos le ayudamos a ponerse el vestido de baño y mi esposa le dio un largo beso por toda la pasión sentida en esa noche, con un ligero apretón de manos nos despedimos.

Tambaleante con el culo desgarrado y escocido caminaba con molestia, al doblar el recodo dirigimos la mirada al bar, él todavía estaba allá, tal vez recordándolo todo. Destrabé la puerta corrediza y llegamos a la habitación sin ningún mirón, eran casi las 18 de la noche, que gran noche, la conduje hasta la cama, le quité el vestido, me dirigí a la sala de estar, abrí la nevera, del congelador saque una cubeta con hielitos, tomé algunos, me senté al lado con delicadeza crucé sus hermosas y gruesa piernas, quedando expuestas sus nalgas y entre ellas el atormentado culo, había quedado dilatado por tanto rato de tener ese toletón en es sus entrañas, le aplique hielo directamente para cauterizar sus venas, dio un ligero respingo pero acariciando suavemente sus nalgas la tranquilicé.

Envolví el resto en un pañuelo y se lo mantuve, hasta notar que sus venas se desinflamaron, tomé vaselina y crema medicada colocando gran cantidad en mi dedo índice lo introduje suavemente en su culo entrando sin dificultad, repetí esta operación un par de veces dándole pequeños giros al dedo en su interior, el culo de mi mujer, ahora sí, había quedado bien desvirgado. Fui a la nevera sacando una lata de cerveza la miré detenidamente y con sarcasmo pensé en algunas desigualdades de la vida, terminé por beberme toda la dotación de la nevera entrando en un sopor conciliador dormí a su lado.

Desperté tarde, a mi lado desnuda contemplé su cuerpo, la luz que entraba por el ventanal otra vez bañaba su escultural aunque grueso cuerpo, sus tetas descansaban sobre el colchón y le veía por todas ellas los grandes morados ocasionados por los chupones de la noche, miré detenidamente sus grandes y carnosas aureolas también estaban inflamadas y sus pezones con pequeñas cortadas producto de los continuos mordiscos, su cuello, su pecho y parte de sus hombros mostraban morados y pequeñas muestras de mordidas, en nuestra ciudad y en nuestra alcoba por algún tiempo fueron el recuerdo palpable de nuestro desahogo.







Recordé que tenía que verificar la reserva del vuelo que salía para nuestra ciudad después del mediodía, me duché, vestí y con un breve sacudón la desperté, le dije que iba a la agencia de viajes a confirmar las reservas y de paso comprar algo para los chicos que llegaba cerca del mediodía y estuviera lista para partir, con un beso y señalándole los morados nos reímos y salí.

Bajé a recepción preguntando por la agencia, muy amablemente me dijeron que no tenía necesidad de ir hasta el centro, que del hotel llamaban, así lo hicieron, de la agencia les respondieron que tenía que acercarme para arreglar unos datos, mi alegría se desvaneció, pero aún así dijeron que en el centro comercial cercano había una sucursal y sin duda me atenderían. Fui al centro comercial arreglé las reservas y de paso hice las compras, demoraría algo más de una hora, retornando rápido al hotel.

Subí y al tratar de abrir la habitación la encontré con seguro llegando algo de música a mis oídos, abrí con precaución la puerta, me descalcé y avancé sigilosamente por el pasillo deteniéndome en la misma esquina en la que coloqué a Ricardo, asomando lo menos posible mi cabeza, sentado en la cama estaba Oscar a su lado mi esposa cubriéndose sus pechos con la sábana hablaban animadamente, no tendría problema en salir, pero decidí seguir oculto.

Mi esposa se despojó de la sábana y mostrándole sus tetas le hacía con risa el reclamo por los morados dejados en ellas en su cuello y sobre todo por lo adolorido que le había dejado el culo, él la atrajo hacia sí, le pasó la lengua por sus labios bajando poco, a poco hasta sus grandes tetas, no le importaba lo caídas que estaban, es más le decía que las prefería así al natural, como una mujer que ha parido, que lisonjas para mi esposa, el las apretaba y las masajeaba y le profería delicados besos, le quitó la sabana quedando desnuda frente a él.

El rápidamente se despojó de su pantalón dejando ver ese guevo castigador, de gran grosor, colocando una mano de mi mujer sobre su guevo, le decía al oído, ahora sí muñequita te voy a follar como Dios manda y en una cama, mi esposa pasó sus pierna alrededor de su cintura y ambos rodaron por la cama, él le separó las piernas y se dedico a mamar esa rica bizcocha, así como a lamerle el culo como para expiar su culpa,, AH NO CABRON NO TE DEJARÉ QUE ME LO METAS POR AHÍ, NOO NOOO,,,NOOO.

Tranquila mi reina fue lo que él le dijo, a continuación colocó sus piernas en sus hombros y las levantó quedando esa chucha abierta y al aire, de un solo embate se lo metió, mi esposa emitió un chillido, arqueando su cadera y apoderándose de la almohada, el inclinado arreciaba su metida, ese gran tolete hacía brotar los labios de la bizcocha de mi mujer el ruido de choque fue en incremento así como sus quejidos, se le recostaba con todo su peso, tratando que ella juntase las rodillas con sus hombros, UGGGG, AHHHHGGG, AAAHHHH , SÍIIIII PARTEME EN DOS PAPI COMO LA TIENES DE GRUESA,, DIOSSS, NO TE DETENGAS, con su manos ahora era ella quien agarraba las nalgas de él tratando de buscar mas verga sabiéndolo imposible ya que en ésta posición sólo faltaba que le entraran las guevas, entre tanto, con mi verga fuera del pantalón me masturbaba furiosamente queriendo hacer notar mi presencia.

En cuatro Oscar por favor amor dame en cuatro era la súplica de mi desbocada mujer, ella se colocó en cuatro con su redondo culo al aire, ante esta visión empezó a mordisquear su espalda, llegando al inicio de su negro agujero, dándole besos para confortarlo, su raja no fue olvidada y grandes lametazos, cuyos chasquidos eran audibles le prodigaba, tomó su enano morcillón, empezándolo a pasar por la canal de su culo y raja, un estremecimiento recorrió la espina dorsal de mi pareja.

Con mucha paciencia, restregaba su enorme cabeza en la entrada de la bizcocha, le introducía solo la porrona como para acoplarla un poco y que ella sintiera el grueso calibre que le iba a entrar por su raja,, la bajaba para cosquillearle su botoncito, arrancándole contorsiones a la cadera de mi amorcito, un largo rato estuvo en ese suplicio para ambos, los líquidos de su vagina aparecían en abundancia dejándole brilloso el cabezón, de vez en cuando introducía sus dedos, para luego saborear sus jugos, ella cómplice de su juego rotaba su cadera y con la manos abría más su raja para tratar de capturar al cabezón.

Sus gemidos demostraban lo cachonda que la tenía, yaaaa papi METELA YA, METEELA, METEEEEEEELA…vaya si lo hizo, se acomodó lo mejor que pudo y apuntando a su palpitante raja se la metió de un solo empujón ,,,,. UYYYY,, UMMMMMM,,, SIIIII,,,,, QUE RIIIIICO MI AMOR AHHHA ME MATAS, COMO ME ABRES, AYYY, AYYY, ME PARTES, SIIII ME PARTES, era lo que decía casi aullando,, la martillaba con rapidez y con bastante fuerza, yo lo hago con más delicadeza pero les juro que cambiaré, entregada con su cabeza en las almohadas, disfrutaba de esa culiada, él paraba y arremetía con más fuerza corriéndola, poco a poco hasta hacerla llegar a la cabecera de la cama, allí ella pudo encontrar sostén y soportar sus fuertes arremetidas, salí de mi escondite masturbándome, me vio primero Oscar pero no se detuvo, es más, le apretaba más fuerte sus nalgas, mi esposa con el pelo en su cara y sosteniéndose de la cabecera apenas si me vio, cuando estuve cerca de su cara.

Me quité el pantalón tratando de llegar a ella, pero ya lo gruñidos de él evidenciaban su inminente llegada, la verdad yo estaba por llegar y viendo como él arqueaba su espalda y en último embate descargaba su leche en lo profundo de la raja de mi mujer, llegué sobre la cara de ella, que por su parte se movía rítmicamente poseída por el placer, Oscar sacó su guevo y aún goteante de leche se lo restregó en el ojo del culo, temiendo lo peor, pero no, solo hizo eso.

Frustrado le hice señas para que se apartara y gateando llegué hasta el culo de mi esposa, chupando con desesperación su botoncito, lamí a lo largo de su raja sintiendo el sabor de sus jugos y el agrio del semen, con curiosidad introduje tres dedos, los cuales entraron con facilidad, junté mi pulgar con los otros dedos y a manera de cuña se los metí, y los golosos labios se abrieron para aceptarlos, fui más allá y cerré con fuerza mi puño presionándolo contra su chocha, un sonido de pujo salió de la boca de mi mujer pero aguantó, lo empujé un poco más hasta encajarlo en su entrada, quedando bien ajustado, no quise seguir empujando, seguro entraba un poco más.

Retiré mi puño y cerré cariñosamente sus nalgas, yendo hasta donde estaba sentado él,, al borde de la cama, le dije con voz baja entre los dientes en su oído: Cabrón mira como me la dejaste de abierta por allí cabe….. no me dejó terminar me dijo igualmente al oído y entre los dientes: .. si la dejé que quepa lo que tu quieras hasta un camión con ramas….pero está muy rica la puta negra que tu tienes, además agradece que no le dejé el culo igual que la bizcocha,, ajá que considerado le dije, mi esposa acostada hacia nosotros dijo en voz alta: que tanto secretean que es a ver??, nada mamita mía aquí diciéndole a Oscar que no me lleva nada de ventaja, morirás engañado respondió él y la negra soltó la risa, igual que nosotros dos.

Se nos hacía tarde para arreglar el desorden; la sábana con mi semen y ese olor penetrante a sexo que inundaba la habitación, con mil abrazos y besos se despidió Oscar haciéndonos jurar una y otra vez que íbamos a estar en contacto, se lo prometimos, con un último beso con lengua que le llegó hasta lo más profundo de su garganta, apretando sus dos senos y un gran pellizco en sus nalgas, salió de la habitación.

Nos abrazamos y dirigimos al baño para ducharnos, veía correr el agua por su cuerpo, quién pensaría que esa inocente y buena mujer casada diera y recibiera tanto placer,, y lo mejor,, es mi esposa…

En el trayecto al aeropuerto me dijo papi Oscar nos va a visitar y no lo hará solo, traerá un par de amigos con sus novias y la novia de él para ver que podemos hacer que te parece? Le dije es muy justo ya veremos ya veremos.

Añadido el 29 de Marzo de 2009

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