Los mejores relatos eroticos clasificados por la categoria primera vez

Buscador de Porno XXX


Relatos Eróticos / Por el culito de mi esposa

Por el culito de mi esposa

Mi nombre es Lucas y tengo 26 años y mi esposa se llama Johann y tiene 29, hace más de tres años estamos casados y tenemos una buena relación.

Soy una persona que me encanta disfrutar del sexo, y me encanta hacerlo con mi esposa: Ella es una de las mujeres más linda que conozco, es delgada, el color de su piel es claro pero un muy blanca, tiene el cabello largo y ondulado, tiene unas piernas y un culo muy lindo, una cintura pequeña y unos senos pequeños pero bien paraditos.

Aclarado esto les cuento que cada vez que veo a mi mujer me produce una gran excitación y unas ganas incontrolables de culearmela, así cada vez que podíamos disfrutábamos de unas ricas culeadas.

Un día me encontraba en la habitación con Johann y ella empezó a desvestirse frente a mi simulando que iba a ponerse su pijama, cuando empezó a quitarse el pantalón que tenía puesto, se dio la vuelta, mostrándome su espalda, y empezó a bajarse el pantalón suavemente, meneando sus caderas y su culo hermoso para mi, pude notar que se había comprado una nueva tanga blanca de encajes que le hacían lucir esa concha muy linda, esto produjo en mi una gran erección que sostenía debajo de mi pantalón.

Cuando hubo terminado de quitarse el pantalón se dio la vuelta y me miró con una cara de pícara que me encantó, yo le hice señas para que se acercara a la cama, así empezó a besarme de una manera deliciosa, su lengua recorría toda mi boca, y jugaba con mi lengua, me daba fuertes lamidas en el cuello y me mordía la quijada, esto me encantaba, ella estaba excitadísima, podía sentir su respiración acelerada cada vez que me besaba el cuello, yo por mi parte no podía retirar mis manos de sus caderas y de sus nalgas las cuales apretaba cada vez más duro, y en ocasiones le corría la tanga y le introducía mis dedos muy suavemente en su concha la cual estaba muy húmeda, podía sentir en mis dedos como se mojaban con sus ricos jugos.

Yo estaba a mil sentía que mi verga se iba a estallar dentro de mi pantalón, ella se dio cuenta y empezó a acariciármela por encima y luego sin dejar de besarme me metió la mano por debajo de mis bóxer, ¡que rico me agarras la verga chupamela! le dije. Johann sin dudarlo me bajó el pantalón y me quitó el bóxer, dejando que mi miembro se mostrara en todo su esplendor el cual ya estaba bastante mojado por mis líquidos preseminales, esto a ella le encantó y yo le dije otra vez, chupamela mi amor, chupamela, ella empezó suavemente a pasar la punta de su lengua en la base de mi verga, haciendo movimientos cortos y fue subiendo poco a poco hasta llegar al glande el cual empezó a chupar muy lentamente, y así de pronto se metió todo mi aparato a la boca, mmmmmm ¡que rico me lo mamas mi vida! ella empezó a hacer movimientos de arriba abajo con su boca mientras con sus manos me acariciaba los huevos, ella sabe que eso me encanta, después de un rato y notando lo exitadisima que estaba, por que mientras me lo mamaba no dejaba de acariciar su rica concha por debajo de la tanga, le dije ahora es mi turno.

Ella me dijo si mi amor ven y me la mamas, mamamela bien rico, ¡chupame la concha!, sin mediar palabra la acosté rápidamente en la cama y empecé a chuparle sus ricas tetas, sus pezones estaban durísimos y mientras se los chupaba no dejaba de acariciarse todo el cuerpo. ¡Baja mi amor baja, quiero que me la beses ya! Me dijo, yo empecé a bajar besándole el vientre y el ombligo sin quitar mis manos de sus tetas, hasta que llegue a su rica cueva, sin mucho preámbulo le corrí la tanga hacia un lado y noté que estaba totalmente depilada Uffff, empecé a lamerla como loco, le chupaba el clítoris y con mis dedos acariciaba sus labios vaginales, ¡como te gusta mamarmela ¿no? ¡Yo se que te gusta! Y a mi me gusta que lo hagas!, me dijo.

Así estuve un rato más dándole lengua en su rica concha cuando de pronto se dio la vuelta y se puso boca abajo mostrándome sus nalgas que se veían muy ricas con esa tanga, sin dejar de besarle las piernas fui directo a su ano, la besaba y le gustaba, se retorcía de placer mientras con mis manos le acariciaba el clítoris y le introducía uno que otro dedo, ella gemía de placer estaba como loca sus gemidos me producían una gran excitación, cuando de pronto ella con una voz llena de lujuria me dijo ¿quieres frotar tu verga en mi culo?, (no podía creerlo aunque llevábamos tres años casados y una vida sexual muy activa jamás le había podido dar por el culo), ¡claro mi amor! Le respondí.

Ella se puso en cuatro dejándome ver ese rico virgen agujero, me agarró la verga y empezó a frotársela fuertemente en el culo, ¡que delicia! ¿Te gusta?, yo estaba excitadísimo podía sentir como su ano empezaba a dilatarse cada vez más, mientras ella se pegaba un poco más, yo empecé a hacer movimientos suaves haciéndole presión pero no muy fuerte, no quería lastimarla, ni que ella cambiara de posición, su culo era algo que yo estaba deseando desde hace ya mucho tiempo.

Duramos un rato así y ella me dijo quédate quieto, y ella dejo de frotar mi verga y la dejó justo en la entrada de su culo, sosteniéndomela con una mano empezó a empujarse hacia mí, sentía como empezó a entrar, hasta que entró la cabeza de mi pene en su estrecho culo, Johana gemía de dolor y de placer al mismo tiempo yo quería penetrarla toda de una vez pero no quería hacerle daño, ella empezó a hacer movimientos circulares con sus caderas, pegándose cada vez más mi, centímetro a centímetro fue entrando mi verga hasta la tuvo toda adentro, ella no dejaba de gemir y yo empecé a bombearla un poco más fuerte, dándole lo que ella quería, ¿te gusta metérmela por el culo? me susurró, yo se que lo estabas deseando, si, si, si, si, que rica estás…

Mientras la bombeaba empecé a meterle uno de mis dedos en su concha, a ella esto le gustó así que le metí otro dedo sin sacar mi verga de su dilatado culo, Ufff ¡eres una puta! Que rico, si mi amor ¡soy tu puta! ¡No pares! Que rico aaaa a aaa a aa, sigue sigue, siento que ya voy a terminar! me dijo, yo empecé a sentir como mis huevas se llenaban estaba a punto de estallar, yo también voy a acabar! … ¡Que rico lléname el culo de semen mi amor!

Si, sis, si, si, ¿eso quieres?, si papi sigue, sigue, no pares, no pares, aaaaaaaaaaa, un gran orgasmo noté que estaba sintiendo a lo cual yo no pude más, aahhhhmmm y descargué todo mi semen dentro de ella yo seguía moviéndome hasta notar como empezaba a disminuir el tamaño de mi verga, suavemente, empecé a sacársela del culo notando como empezaban a derramarse grandes cantidades de semen que salían de su culo y llegaban hasta su concha.

Que rico papi, que delicia, no dejaba de decirme, ¿Te gustó?... ¿Que si me gustó? fue la culeada más rica que habíamos tenido hasta ahora.

Nos levantamos de la cama y fuimos a limpiarnos al baño, nos fuimos a la cama y dormimos abrazados el uno al otro.

Ahora cada vez que lo hacemos ella me ofrece su rico culo para que la penetre.

29/05/2008 Por: Nikita


Usamos cookies propias y de terceros para gestionar tu visita, si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies. ¡Gracias!.