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Una follada con mi suegra

Soy un chico de 28 años y llevo más de 18 con mi novia. Nunca la he sido infiel, mejor dicho nunca la había sido infiel. Os pongo en situación, últimas semanas del mes de julio, está comenzando la ola de calor que ha recorrido el país. Yo junto con mi novia y sus padres vamos de vacaciones al pueblo.

Una de las tarde-noches al regresar del río, nos sentamos en el patio a tomar la fresca, decidí llamar a mi madre y para ello subí al piso de arriba a buscar el móvil. Mi habitación está situada junto al baño, al aproximarme vi la puerta entreabierta y oí que alguien se estaba bañando. Al momento comprendí que era la madre de mi novia, ya que ella no había estado en el patio.

Me aproximé con sigilo y a través de la ranura que dejaba la puerta en la parte de las bisagras, vi a mi futura suegra bañándose. No es una mujer escultural, no en vano son 49 años, sin embargo sus tetas eran preciosas, yo calculo que de 180 a 185.

Me quedé fascinado mirando sus preciosos pechos y viendo como los frotaba con la esponja enjabonada. Cuando quise darme cuenta estaba a cien mis pulsaciones se dispararon, el cuerpo me temblaba y mi polla parecía que me iba a estallar.

Entonces me di cuenta que por el otro lado de la puerta, la veía reflejada en el espejo y pensé: ¡si yo la veo a ella, ella me ve a mí! Rápidamente di un paso atrás y me fui asustadísimo.

Toda esa noche estuve sin dormir pensando: "si me ha visto, ¿por qué no ha dicho nada?"

Al despertar al día siguiente, solo ella estaba despierta, en la cocina preparando el desayuno en la cocina, con un camisón largo de color rosa. El camisón lo dejaba ver todo, sus pezones tostaditos y sus blancas bragas se transparentaban a través de su fina tela.

-Buenos días, dijo ella. -Buenos días contesté. -¿Qué tal has dormido? Preguntó mientras preparaba el café de espaldas a mí. -Un poco mal, es este calor.

Podía ver sus bragas, dando forma a su culo, pero en lo que más me fijaba era cuando se giraba un poco dando forma a su perfil, sus pezones se marcaban claramente a través del camisón.

Algo de locura se apoderó de mí, me levanté y la abracé, apretando fuerte su cuerpo contra el mío, mi polla estaba dura y se apretaba contra su culo.

-¿Qué haces? ¿Te has vuelto loco? Preguntó susurrando. -Si tú me has vuelto loco, contesté.

Mis manos subieron hasta encontrarse con sus tetas, las acaricié suavemente y luego las apreté, ella suspiró más fuerte y susurró:

-Deberías parar, esto no está bien.

Pero noté que sus pezones se endurecían como piedras, esto me impulsó a levantarla el camisón y meter las manos por debajo de el, acariciando su piel hasta llegar a sus pechos.

Ella comenzó a suspirar más fuerte y a moverse apretando su culo contra mi polla. Deslizó sus manos hacia atrás sacando mi polla de mis calzoncillos, y se la introdujo entre las piernas. Comenzó un movimiento, que hacia rozar mi polla contra sus piernas y su braga (ella seguía de espaldas a mi).

Le quité el camisón y así frente a la ventana de la cocina, la giré un poco y comencé a chuparle las tetas, poco a poco mordisqueé sus pezones y ella gemía cada vez más. Apartó un poco sus bragas, mostrando su coño, cogió mi polla y la colocó. Yo empujé con fuerza y ella alzó un poco más sus gemidos.

A mi me pareció que cada vez gritaba más y más y que mi suegro aparecería en cualquier momento. Pero me era imposible parar, seguí follándola y acariciando su cuerpo. De pronto la cogí por las bragas y de un tirón se las arranqué, esto pareció excitarla más aun, y explotó en un orgasmo demasiado sonoro, o al menos eso pensé yo, pero nadie había oído nada.

Se separó rápidamente de mí y sin darme tiempo a pensar nada, se abalanzó sobre mi polla y comenzó a chuparla. Nunca, y lo digo en serio, me la habían chupado así, poco tardé en correrme y lo que más me sorprendió es que se tragó todo, incluso chupaba mi polla en busca de los restos.

Esa tarde en el río, dentro del agua no paramos de meternos mano, disimulando eso si ya que estaban su marido y mi novia. Desde entonces estamos siempre buscando el momento para follar.

Todo esto ha despertado en mí un instinto que nunca había sentido, busco sexo continuamente y esto me empujó a otra situación que ya os contaré. Han sido las dos experiencias sexuales más alucinantes de mi vida.

20/10/2008 Por: Nikita


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