Enculada en la sala de reunión
Por: Nikita
Me llamo Diego y tengo 35 años.
En la oficina donde trabajo, que se encuentra en la zona de Catalinas, en Buenos Aires, a media cuadra de Alem y Córdoba, trabaja desde hace varios años Patricia. Ella es mayor que yo, 41 años, casada y con 4 hijos.
Cuando la conocí no me llamó demasiado la atención, es decir, nunca fui de meterme con mujeres casadas, de novias o en pareja, no se, lo veía como algo muy complicado para manejar, por lo menos para mi.
El hecho de tener que trabajar en un ámbito todos los días (muchas veces pasamos más tiempo en nuestro trabajo que en nuestras casas) hace que uno cambie. Yo soy bastante extrovertido y si bien ella esta en un cargo superior al mío, el ambiente de la oficina es bastante distendido y suelo hacer bromas a mis compañeras y compañeros de trabajo.
Aunque a estos últimos debido a cambios estructurales conseguí que los fueran sacando de mi piso, a un par los reasigné en otro sector y a otros 2 la gerencia general se encargó de hacerlo, por lo que en el transcurso de 3 o 4 meses pasé a ser el único hombre entre 7 mujeres.
Yo ya había salido en una ocasión con una de las recepcionistas, pero no resultó, ella quedó resentida y comenzó a hacerme escenas en el trabajo, yo todavía no tenia tanto peso como ahora pero por suerte mi tío intercedió y a ella la echaron y yo seguí trabajando. Eso pasó al poco tiempo de entrar a trabajar. Por lo que adopté la filosofía de "donde se come no se c...", esta filosofía me daba más libertad de trato ya que no veía a ninguna de mis compañeras como presencias sexuales sino como amigas o parientes. Hasta que...
Un día, de esos en los que no pasa nada, en los que nadie quiere nada urgente, no hay entrevistas, no hay reuniones, se me ocurrió enviar un mail a Patricia, pero sin que supiera que era yo, por lo que abrí una cuenta de yahoo (la que utilizo ahora) y le dije que no nos conocíamos, que me gustaba conocer gente nueva y cosas así.
Grande fue mi sorpresa al recibir su respuesta casi inmediatamente. Me contaba que estaba felizmente casada, que trabajaba en seguros, que era una mujer muy ocupada y que no le interesaba escribirse con nadie.
Enseguida le respondí que era muy considerada de su parte en responderme, que no era fácil encontrar alguien así de atento, que bla, bla, que muchas gracias, pero que no se asustara que yo no buscaba nada raro.
Ella no respondió nada. Yo la podía ver desde mi oficina a través de unos paneles de vidrio.
Dejé pasar una semana y en otro momento de tranquilidad volví a escribirle pidiéndole por favor que me asesorara ya que a un conocido se le había incendiado el auto y su compañía no quería pagar y quería saber de unos tramites, etc. todo falso.
Ella me respondió que estaba muy ocupada que no podía, entonces le mandé una foto de un perro cocker spaniel con cara de tristeza y un cartel POR FAVOR!, sabiendo que ella tiene uno de esos perros y los quiere mucho. Me gustó ver su cara a través del reflejo sonriendo al abrir ese mail.
Finalmente me respondió y me asesoró perfectamente sobre el auto falso incendiado, le agradecí y me despedí. Dejé pasar 2 semanas o 3, y le rescribí, empezando con esa foto del perrito, le contaba que todo había resultado según ella lo había dicho, que quería agradecerle, que la podía ir a ver, a lo que ella dio un rotundo no.
Le dije que me iba a mudar a Bahía Blanca (a 600 Km.) y que no le iba a poder agradecer y todo quedó allí.
A la semana siguiente le escribí para decirle que ya estaba establecido, que me habían trasladado por mi trabajo, etc. y sentí como que ella se soltaba, comenzamos a intercambiar mails, yo me inventé un trabajo, una novia, amigos, hobbies, siempre buscando coincidencias con ella, por ej. mi mejor amigo se llamaba Arturo, como el nombre de uno de sus hijos, o que me había comprado el compact de algún cantante que sabia que a ella le gustaba y eso hacía que ella se sintiera más cercana.
Y el hecho de estar a muchos Km. la hacía sentir liberada ya que jamás nos íbamos a encontrar en un cine o algo parecido como para complicarse con su marido.
Me gustaba llamarla cuando sabía que estaba leyendo algún mail mío para ver que me decía, "Patri, ¿estás ocupada?, necesitaría urgente esos papeles...” y ella bueno, si, este, ya te los busco, y ponía cara de fastidio.
A veces chateábamos, yo hacía como que hablaba por tel. u ordenaba papeles ya que ella también me podía ver por el vidrio, a veces en la hora de almuerzo me iba a un cyber café solo para chatear con ella y estando allí, la llamaba desde mi celular y le decía que estaba retrasado por el tránsito y ella por el chat escribía "este pesado me molesta por su celular..." no tenía ninguna sospecha de que era yo.
De a poco comencé a preguntarle sobre sus compañeros de trabajo y ella me contaba que había un solo hombre y que eran 7 mujeres, y yo le decía que seguramente ya debían de habérselo pasado con él, pero no, que a ella no le interesaba, le pregunté que si lo consideraba feo, me dijo que no, pero que ella estaba casada, yo le decía que eso no tenía nada que ver, que un buen revolcón le vendría bien, ya que finalmente me confesó que su esposo estaba saliendo con otra mujer, pero que no se iban a separar por cuestiones sociales y económicas, que él no pensaba dejar su casa y que hacia más de un año que no tenia relaciones.
Esa confesión hizo que comenzara yo a contarle mis hazañas sexuales con mi novia, no perdía oportunidad de contarle en detalle mis aventuras de sexo y placer, que ella aunque no me lo decía, yo sabía que le gustaban.
Le dije que estaba seguro que necesitaba desahogarse con alguien y que no veía nada de malo en que fuera con su compañero de trabajo, le dije que le prestara atención que seguramente él tenia ganas de acostarse con ella, que se fijara si la veía, que buscara lugares con reflejos para ver por medio del reflejo si él la miraba o si se daba vuelta, y yo, a propósito la miraba más descaradamente, cuando iba a su oficina le miraba el escote y enseguida a otro lado, y ella se daba cuenta.
Más tarde me decía en su mail que no se sentía deseada desde hacía mucho tiempo, que no sabía que hacer, que tenía miedo, etc. yo le fui indicando que hacer, le dije que un día especifico, organizara una reunión de trabajo después de hora con él y alguien más que ella supiera que no podía quedarse mucho más tarde.
A la tarde del viernes, por lo general mucho personal organiza y se va más temprano y recuperan horas en la semana, por lo que para la hora de la reunión solo quedábamos 4 personas. Una se fue a la media hora al recibir un llamado de su casa que la requerían urgente (seguramente previa a la reunión, este llamado había sido arreglado), quedamos solo Patricia, Julieta y yo.
Julieta debía irse al medico, por lo que nos acompañó solo 90 minutos y se marchó. Al momento de cerrar con llave la puerta al irse Julieta, le dije que debía chequear unos mails importantes de la casa central en EEUU, y ella dijo que aprovechaba para hacer lo mismo.
Yo previamente le había enviado un mail contándole como le había hecho el amor a una vecina, que le mordía los pezones, que le besaba el cuello, que la penetraba con fuerza, era un mail súper largo, pero pensado para excitarla, cuando ella estaba en su oficina, la llamé por el interno y le dije que tenía que responder los mails que había recibido si no le molestaba postergar el trabajo 20 min, a lo que ella respondió que no, pude ver como se acomodaba mejor en su escritorio y leía atenta el mail, yo lo único que hacía era mirar como se mordía los labios, como se movía inquieta, seguramente frotando sus muslos, acariciándose tal vez dentro suyo, no podía verla.
Tenia más o menos cronometrado el tiempo de lectura del mail como para saber en que momento aparecer por su oficina. Me había sacado el saco y la corbata, me acerqué sigilosamente hasta su oficina y ella no notó mi presencia hasta el momento en que se tocó un pezón y automáticamente como invadida por una vergüenza alzó la vista como si hubiera hecho algo malo y temía ser descubierta, MAL, había sido descubierta y estaba toda colorada, yo no sabía si era por la sorpresa o por la excitación, le pregunté si todo bien y ella me dijo que si.
Sus pechos, habían crecido, y notaba a través de la blusa sus pezones marcados, ella se levantó y caminó hacia mí como para abrazarme, pero pasó cerca mío y como yo no me moví, su cuerpo rozó el mío, y ella notó mi miembro atrapado dentro de mi pantalón, caminó 2 pasos y se dio vuelta de repente justo cuando yo caminaba muy cerca y por el envión casi se cae por lo que la abracé fuertemente, ella se tomó de mis brazos prolongando el abrazo y sintiendo más fuerte la presión de mi pene.
Ninguno de los 2 dijo ni una palabra, estando así, abrazados, la besé, primero suavemente pero enseguida ese beso fue pasión, fue liberación, más de un año sin relaciones, un montón de mails que, como piezas de ajedrez combinaban para que finalmente mi reina cayera a mis pies. Ella era pura pasión, dolor, fuerza, amor, todo junto en un beso, en una caricia, en un abrazo.
Comencé a desabrocharle la blusa y ella hacía lo mismo, pero de manera más salvaje, tanto así que un par de botones salieron volando, ella me besaba y mordía en donde podía, mi cuello, mis hombros, besaba y mordía mis pezones mientras yo masajeaba sus pechos y acariciaba sus pezones, mientras la escuchaba gemir, fuimos desnudándonos mutuamente, la acariciaba y ella me tomaba de la cintura atrayéndome hacia ella, me bajé los pantalones y quedé totalmente expuesto a sus caricias, se arrodilló y metió mi miembro en su boca, comenzó a lamerlo, besarlo, morderlo, masajearlo, menearlo, era la primera vez que lo hacía, yo lo sabía por los mails que nos habíamos escrito, pero sabía que ella lo disfrutaba tanto como yo, tuve que empujarla para no terminar en su boca.
La alcé y la llevé a la sala de reuniones donde había un sillón bastante amplio, la senté y la obligué a abrir las piernas, comencé a besar sus muslos, la acariciaba desde sus tobillos hasta su boca, ella nunca había tenido sexo oral ya que a su marido según me había dicho le daba asco (¿?). Así que se le estaba cumpliendo una fantasía y la estaba disfrutando ya que yo soy un experto en esta cuestión puntual del sexo oral con las mujeres.
La hice acabar varias veces antes de penetrarla. Ella gozaba, gemía y gritaba, y yo la complacía.
Terminé en su cara, ella quedó rendida, nos quedamos abrazados, compartiendo nuestros flujos y líquidos un buen rato. Después nos limpiamos mutuamente en el baño y cancelamos la reunión de trabajo.
Decidimos ir a cenar algo y más tarde la llevé a su casa. Hace un par de meses de esto, ahora tenemos más reuniones, pero las tenemos fuera de la oficina, a escondidas, y nadie sospecha nada.
Sigo siendo su confidente desconocido por mail y le siguieron nuevas experiencias llenas de placer, esta semana, me entregará su cola.
Añadido el 06 de Septiembre de 2008