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Una tetona muy caliente

Un día ya aburrido de no recibir ninguna respuesta, llegó a mi mail la confirmación de Eugenia (así le vamos a llamar) una mujer de mi misma comuna, que contaba ya con 48 años. Eugenia era una mujer separada y por lo que alcanzaba a ver en fotos bajita, algo rellenita pero con un culo y unas tetas de miedo…

Empezamos a comunicarnos vía msn hasta que un día y después de varias conversaciones calientes (en las cuales me masturbé más de una vez), ella me invitó a su casa a conocerla.

Para que tengan una idea soy un joven de 30 años moreno 1.84 de contextura media, no me quejo de mi suerte con las mujeres pero siempre quise estar con una madura.

Al llegar a casa de Eugenia ella me estaba esperando con un baby doll negro que me confirmó mis percepciones acerca de su cuerpo… Un culo espectacular y unas tetas algo caídas pero coronadas por 2 pezones grandes, que desde que crucé el umbral de su puerta llevé a mi boca y succiones como un chico.

Me tomó de la mano y me llevó a su dormitorio, donde me tiró a la cama y bajó mi pantalón dejando a la vista mi verga que es normal de 18 cm aproximadamente.

Clavó su mirada en ella y se la llevó a la boca dándome una mamada espectacular, la mejor que me han dado en mi vida.

Después de unos minutos me paré y la tomé fuerte, dejándola caer sobre la cama, corrí su tanga y empecé a chupar su sexo, pasando mi lengua por su clítoris.

Ella acabó en mi boca dejándome toda la cara mojada, seguí con mi lengua hasta llegar a su culo, enterraba la punta de la lengua y ella me pedía que se la hundiera más.

Me levanté y la puse en cuatro patas y así mismo y sin ninguna contemplación se lo metí por su vagina mientras que con un dedo seguía haciendo de las mías en su culo.

Ella me pedía que le diera fuerte y que arañara su espalda, que le tirara el pelo estaba como loca, me contaba que desde que se había separado (3 años) que ningún hombre la había tocado.

Me recosté en la cama y ella se montó encima mía dejando al alcance de mi boca sus tetas las cuales chupé, mordí, acaricié, y con la mano que me quedaba libre seguía metiendo ya no uno si no que dos dedos en su culo.

Ella se levantó y volvió a ponerse en cuatro en la cama y me pidió que le diera por el culo, que siempre había querido probar pero que su ex nunca quiso por que tenía la idea que solo los homosexuales lo hacían así.

Enfilé la punta de mi pene a su la entrada de su culo y aprovechando lo lubricado y dilatado que ya estaba por mis dedos le hundí todo…

Sentía como su culo se apretaba y seguí un mete y saca fuerte hasta que sentí que no daba más y acabé dentro de su culo, ella se paró y se llevó mi pene a su boca y terminó por succionar hasta la última gota de mi semen.

Después de estar acostados ella empezó a masturbarme, y una vez que mi pene volvió a cobrar dureza nuevamente se lo llevó a la boca…

Chupaba como una experta, después se dio vuelta y nuevamente me ofreció su culo, me dijo que le encantó que le dieran por ahí, como ella me lo pidió volví a romperle el culo.

Desde esa vez nos vemos al menos una vez por semana, y con esto me quedó más que claro que una mujer madura en la cama es mil veces mejor que una joven, ya que aprovechan la oportunidad que tienen y no se guardan nada.

29/08/2008 Por: Nikita


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