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Relatos Eróticos / Follando en el pasaje publico

Follando en el pasaje publico

En una ocasión al viajar en un camión de una de las tres ciudades más grandes de México a una ciudad pequeña del interior del estado, cosa que hago muy seguido, me encontré con una conocida con la cual me puse a platicar y le pregunté que para donde iba, al responderme le comenté que probablemente si se iba en el mismo camión que iba a abordar yo, llegaría más rápido a su destino aunque ella iba a un punto de la misma ciudad, pero muy alejado.

Por lo que al llegar el transporte ella le preguntó al chofer que si la llevaba a ese punto a lo que él respondió que sí, ella abordó el camión junto conmigo en el cual no iban más de seis personas, todas ellas en los primeros asientos para lo que nosotros nos fuimos a la parte media del camión, donde no iba nadie, cosa que ella eligió, la verdad comencé a sentir una sensación de excitación pues enseguida que tomamos nuestros asientos apagaron las luces del camión.

Una de mis manos tomó una de las suyas a lo que ella respondió acomodándose para que la besara, cosa que hice enseguida, una de mis manos se fue hacia sus grandes tetas y la otra llevó su mano hacia mi entrepierna, yo le desabroché la blusa para poderle tocar mejor así como también le saqué las tetas y se las masajeaba y le oprimía el pezón y ella gemía, la ventanilla del autobús iba abierta ligeramente por lo que ella recibía el aire directo en los pechos con la sensación de libertad.

Ella no se atrevía a tomar la iniciativa y yo lo hice, me saqué la verga del pantalón y ella se abalanzó sobre de ella a darle unas ricas mamadas aunque esta amiga nunca me gustó mucho como me mama (ella un tiempo fue mi amante) pues lo hace con los dientes por lo que siempre me lastima un poco por eso no le permití que lo hiciera mucho ya que me podría irritar.

Al levantarla le comencé a desabotonar el pantalón que ella llevaba puesto, para meterle mano en su concha (vagina) la cual estaba medianamente mojada, (pues ella tenía como 40 años de edad, pero estaba muy buena, carnes firmes y delgada, pero con sus buenas curvas, sobre todo un par de hermosas tetas como ya lo había dicho), y yo creo que es más o menos normal a su edad que para estar excitada no tenía necesariamente que estar empapada, pues me demostró que estaba a mil por hora, en cuanto le desabroché y le toqué casi se me echó encima diciéndome que se la metiera.

La verdad yo me desconcerté pues ella siempre había sido muy delicada ya que es del tipo de secretarias ejecutivas muy fufurufas (alzadas, creídas o al menos esa imagen dan), pero eso no le quitaba lo caliente, yo ni tardo ni perezoso la acomodé para que mi verga entrara en ella (ella recargó su cabeza en la ventanilla y me puso las nalgas de lado para que yo entrara desde atrás), ya estando dentro, ella comenzó a moverse como licuadora, no lo podía creer pues las sensaciones me inundaban, más bien me desbordaban.

De pronto cambió un poco la posición, arriba de mí, pero agachada para que los pasajeros de adelante no pudieran saber lo que estaba ocurriendo con nosotros, yo me encontraba del lado del pasillo por lo que ella se tomaba de la ventanilla para poder moverse tal y como lo estaba haciendo, una de mis manos masajeaba sus fabulosos cántaros de miel (pechos) mientras que mi otra mano trataba de ayudarle en sus movimientos agarrándole las nalgas.

En un instante el chofer prendió las luces y yo la detuve para que no nos viera, pero inmediatamente el chofer apagó las luces y la volví a mover para que ella continuara con su frenético vaivén, no tardé en venirme arrojándole mis chorros de leche en su vagina y ella enseguida también se vino arremetiendo con más fuerza y velocidad en sus movimientos.

En cuanto se detuvo le avisé que tenía que darse prisa pues estábamos muy próximos a su bajada por lo que rápidamente se arregló la ropa, me dio un rico beso y bajó del autobús, yo me quedé exhausto, pero también tenía que arreglar mis ropas y limpiarme, después tendría más de una hora para echar una siesta antes de que llegara a mi destino.

COGIENDO EN EL CAMIÓN

Ella se tomaba de la ventanilla para poder moverse, una de mis manos masajeaba sus pechos, no tardé en venirme arrojándole mis chorros de leche en su vagina y ella enseguida también se vino

Fiera en celo

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MADURAS

En una ocasión al viajar en un camión de una de las tres ciudades más grandes de México a una ciudad pequeña del interior del estado, cosa que hago muy seguido, me encontré con una conocida con la cual me puse a platicar y le pregunté que para donde iba, al responderme le comenté que probablemente si se iba en el mismo camión que iba a abordar yo, llegaría más rápido a su destino aunque ella iba a un punto de la misma ciudad, pero muy alejado.

Por lo que al llegar el transporte ella le preguntó al chofer que si la llevaba a ese punto a lo que él respondió que sí, ella abordó el camión junto conmigo en el cual no iban más de seis personas, todas ellas en los primeros asientos para lo que nosotros nos fuimos a la parte media del camión, donde no iba nadie, cosa que ella eligió, la verdad comencé a sentir una sensación de excitación pues enseguida que tomamos nuestros asientos apagaron las luces del camión.

Una de mis manos tomó una de las suyas a lo que ella respondió acomodándose para que la besara, cosa que hice enseguida, una de mis manos se fue hacia sus grandes tetas y la otra llevó su mano hacia mi entrepierna, yo le desabroché la blusa para poderle tocar mejor así como también le saqué las tetas y se las masajeaba y le oprimía el pezón y ella gemía, la ventanilla del autobús iba abierta ligeramente por lo que ella recibía el aire directo en los pechos con la sensación de libertad.

Ella no se atrevía a tomar la iniciativa y yo lo hice, me saqué la verga del pantalón y ella se abalanzó sobre de ella a darle unas ricas mamadas aunque esta amiga nunca me gustó mucho como me mama (ella un tiempo fue mi amante) pues lo hace con los dientes por lo que siempre me lastima un poco por eso no le permití que lo hiciera mucho ya que me podría irritar.

Al levantarla le comencé a desabotonar el pantalón que ella llevaba puesto, para meterle mano en su concha (vagina) la cual estaba medianamente mojada, (pues ella tenía como 40 años de edad, pero estaba muy buena, carnes firmes y delgada, pero con sus buenas curvas, sobre todo un par de hermosas tetas como ya lo había dicho), y yo creo que es más o menos normal a su edad que para estar excitada no tenía necesariamente que estar empapada, pues me demostró que estaba a mil por hora, en cuanto le desabroché y le toqué casi se me echó encima diciéndome que se la metiera.

La verdad yo me desconcerté pues ella siempre había sido muy delicada ya que es del tipo de secretarias ejecutivas muy fufurufas (alzadas, creídas o al menos esa imagen dan), pero eso no le quitaba lo caliente, yo ni tardo ni perezoso la acomodé para que mi verga entrara en ella (ella recargó su cabeza en la ventanilla y me puso las nalgas de lado para que yo entrara desde atrás), ya estando dentro, ella comenzó a moverse como licuadora, no lo podía creer pues las sensaciones me inundaban, más bien me desbordaban.

De pronto cambió un poco la posición, arriba de mí, pero agachada para que los pasajeros de adelante no pudieran saber lo que estaba ocurriendo con nosotros, yo me encontraba del lado del pasillo por lo que ella se tomaba de la ventanilla para poder moverse tal y como lo estaba haciendo, una de mis manos masajeaba sus fabulosos cántaros de miel (pechos) mientras que mi otra mano trataba de ayudarle en sus movimientos agarrándole las nalgas.

En un instante el chofer prendió las luces y yo la detuve para que no nos viera, pero inmediatamente el chofer apagó las luces y la volví a mover para que ella continuara con su frenético vaivén, no tardé en venirme arrojándole mis chorros de leche en su vagina y ella enseguida también se vino arremetiendo con más fuerza y velocidad en sus movimientos.

En cuanto se detuvo le avisé que tenía que darse prisa pues estábamos muy próximos a su bajada por lo que rápidamente se arregló la ropa, me dio un rico beso y bajó del autobús, yo me quedé exhausto, pero también tenía que arreglar mis ropas y limpiarme, después tendría más de una hora para echar una siesta antes de que llegara a mi destino.

24/08/2008 Por: Nikita


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