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Vecinas calientes

Hace un tiempo que vivo en un edificio de apartamentos y por ello en el tengo varios vecinos. Con algunos de ellos me llevo mejor que con otros, pero en general no tengo problemas con ninguno. Esta historia se inicia cuando se mudaron al edificio en donde yo vivía una señora (Julia) con su hija (Lucía). La señora tendría entre 39 y 43 años y su hija era una adolescente de entre 20 y 21 años. Ambas eran muy bonitas y la madre tenía un estupendo cuerpo, el que había heredado su hija, era un poco más baja que su madre la que medía aproximadamente 1,70 m. Además resaltaban sus bellas formas vistiendo provocativamente.

Yo cada vez que me las encontraba trataba de caerles simpático y siempre halagaba su elegancia o su belleza cosa que a ellas les agradaba pues siempre me lo agradecían sonrientes, y cada vez que las veía también me extasiaba mirándolas tan lindas eran, y sobre todo a la hija que con ese cuerpo y con esa carita entre inocente y pícara me encantaba.

No tardé mucho tiempo en hacerme amigo de las nuevas vecinas por lo que empecé a visitarlas a menudo y siempre ellas me atendían amablemente. Un día fui a su apartamento con cualquier excusa las que inventaba para poder verlas o estar con ellas y me abre la madre diciéndome que está sola y si la podía esperar a que se diera una ducha. Yo por supuesto le dije que la esperaba, en tanto trataba de buscar un lugar de donde pudiera espiarla mientras se bañaba pues, hacía tiempo que soñaba con verlas desnudas.

Yo esperé a que se dirigiera al baño y luego de unos minutos me acerqué a la puerta del mismo. No esperaba tener tanta suerte, pero la tuve, al intentar abrir la puerta pues esta no tenía puesto el seguro por lo que la pude abrir sin dificultad y manteniéndola entornada podría observar sin ser visto. Poder ver a esa mujer divina desnuda, era demasiado lindo, por lo que yo en mis ansias de verla más de cerca abrí la puerta completamente y ella me descubrió pero sin sorprenderse en lo más mínimo, porque ya se había dado cuenta que la espiaba, me dijo - Ya que estás acá puedes ayudarme a enjabonarme la espalda.

Yo casi no podía creerlo y me acerqué a ella y tomando el jabón que me ofrecía empecé a hacer lo que me pedía acariciando ese cuerpo con el que había soñado tantas veces. Apenas toqué su cuerpo mi polla se empezó a levantar y más aún cuando me dijo que siguiera más abajo y pude acariciar las bien pronunciadas nalgas de su culo y sus piernas perfectamente torneadas.

Después me sugirió que la ayudara a secarse y se cubrió con una toalla por sobre la cual pude recorrer con mis manos todo su cuerpo. A esa altura mi polla estaba a punto de explotar. Ella dirigió la vista a mi entrepierna y notó lo que me pasaba pues el bulto que tenía era imposible disimularlo por lo que dijo - Se ve que estás muy excitado, vamos a tener que hacer algo para calmarte - Dicho esto se sentó frente a mí quitándome los pantalones. y luego al quitarme el slip mi polla saltó hacia delante como una catapulta.

Julia primero me la acarició suavemente con sus manos y luego la besó y abriendo la boca se la metió toda adentro empezando a chuparla. Lo hacía tan bien que me encantaba y era tanta mi excitación que no tardé mucho tiempo en descargar toda la leche acumulada la que ella tragó con deleite diciendo - Que rica leche. Lástima que no pueda quedarme pues tengo un compromiso al que no puedo faltar, pero después hablamos - Entonces se vistió marchándose.

Durante unos días no las vi pero al final me las encontré al volver de unos trámites que debía realizar. Ambas estaban preciosas pero sobre todo Lucía quien vestía una minifalda muy corta que dejaban a la vista sus muslos y una blusa semitransparente que dejaba poco margen a la imaginación. Yo la miraba embobado y tanto ella como su madre se dieron cuenta de ello aunque traté de disimularlo. Pues a pesar de tener un cuerpo un poco más pequeño que el de su madre su frescura y su juventud la hacían ver aún más linda.

Días después al encontrarme con Julia ella me dijo - Por lo visto Lucía te gusta mucho - A lo que respondí que sí - por supuesto. Entonces me propuso - Yo te la entregaría, pues ti también le resulta agradable, pero antes tendría que hacerte una prueba porque sería una lástima que después de estar con vos no quede satisfecha, aunque por lo que vi el otro día no creo que pase pues tienes una polla preciosa - Yo no supe que responder por lo que prosiguió - Mañana puedes venir a la tarde en que ella no está a hacer la prueba - Yo acepté entonces ella se despidió quedando de vernos al día siguiente.

Al otro día llegué a la hora convenida. Julia se había vestido más provocativamente que nunca. Tenía puesta una bata transparente y debajo de la misma solo llevaba la ropa interior. Era un conjunto de bragas y soutien rojos. Además tenía un liguero y medias de seda haciendo juego. Realmente estaba muy linda como se lo dije a lo que se sonrió, y tomándome de a mano me llevó a su habitación. Apenas entramos en ella Julia se desnudó quedándose solo con las medias y yo la imité quitándome toda la ropa. Nos acostamos en la cama y nos empezamos a besar apasionadamente.

Después de un ratito yo me dediqué a chupar sus senos como si fuera un bebé y ella me pedía - Sí, chupame las tetas, mi amor - Yo hice lo que me pedía y luego fui bajando la cabeza hasta llegar a su vagina la que recorrí con mi lengua y al encontrar su clítoris lo besé y chupé haciéndola llegar al orgasmo. Después hicimos un 69 y ella me chupó la polla pero no me dejó acabar pidiéndome - Metémela toda adentro, no me hagas esperar - Yo de un solo embiste se la clavé hasta el fondo y empecé un mete y saca frenético en tanto ella gemía de placer hasta que ambos nos corrimos y yo le llené la concha de leche.

Gracias a sus manos y su lengua expertas no tardé en tener la polla nuevamente a tono entonces acostándome boca arriba ella se sentó sobre mí y le fui metiendo mi polla en su culo, empezando a meterla lentamente pero se ve que ya estaba acostumbrada a follar por atrás pues mi polla entró hasta el fondo sin ninguna dificultad. Julia subía y bajaba cada vez más rápido hasta que nos corrimos y se la dejé adentro hasta que mi polla fue perdiendo su dureza. Nos besamos nuevamente y nos quedamos acostados descansando. Entonces Julia me dijo - Pasaste la prueba por lo tanto te voy a entregar a mi chica, pero como es virgen trátala con delicadeza pues aún no tiene experiencia…

Dicho lo cual Julia y yo quedamos que vendría al día siguiente después de que llegara Lucía de sus clases en el liceo. A continuación agregó - Yo me voy a ir, así están más cómodos, pero no te preocupes por ella que va a estar preparada - Me saludó y me retiré hasta el otro día.

El viernes, que era el día siguiente, llegué antes de lo acordado, tantos eran los deseos de tener a Lucía entre mis brazos. Cuando llegué, ella aún se estaba por cambiar, pero igual estaba preciosa con su camisa desprendida que dejaban ver el comienzo de sus senos y la minifalda del uniforme que dejaba al descubierto sus piernas. Julia al poco tiempo de que llegué se despidió de nosotros deseándonos que la pasáramos bien marchándose alegremente.

Cuando Julia se fue Lucía y yo pasamos a su habitación. Después que entramos en ella la tomé entre mis brazos y la besé en los labios, besos a los que ella correspondió y nuestras lenguas se juntaron. Luego de besarnos la fui desnudando quitándole la camisa y la falda y después su ropa interior hasta quedar completamente desnuda y yo la miraba extasiado al ver ese cuerpo tan lindo y pensando en que yo sería el primero en poseerlo. También me desnudé y acercándome a ella la empecé a acariciar por todo su cuerpo y estaba encantado de acariciar esa piel tan suave y fresca, luego me detuve en su concha y tomando sus manos las llevé a mi polla, la que ya estaba empinada y ella la tomó sin oponer resistencia recorriéndola con sus manos.

Entonces la hice sentar en la cama y le puse la punta de mi polla en sus labios, ella comprendió enseguida lo que yo deseaba y abriendo la boca se la metió chupándola suavemente y a pesar de su inexperiencia lo hacía muy bien, tan es así que pronto me corrí y Lucía como una buena chica se tomó toda la leche sin desperdiciar una gota. Después de esto la acosté en la cama y con mis manos y mi lengua nuevamente recorrí todo su cuerpo hasta llegar a su conchita la que lamí hasta que ella empezó a gemir.

Luego me puse sobre ella y comencé a penetrarla, de pronto mi polla chocó contra su himen. Yo la miré a los ojos como preguntándole si quería que siguiera y ella asintió por lo que se la metí toda adentro. Ella sintió el embate porque se irguió con un pequeño grito, yo la besé y nuevamente nuestras lenguas se unieron. Se la metía y sacaba suave y lentamente. Al poco tiempo noté que lo estaba disfrutando por lo que aceleré el ritmo corriéndome en su cuerpo. Ella también llegó al orgasmo pues se veía en su cara que lo había gozado.

Descansamos un ratito pero yo no quería dejarla hasta estrenar su culito virgen. Por lo que en cuanto me repuse la puse en cuatro patas y le di un beso negro ensalivando todo su culo. Luego le empecé a meter mis dedos en él para que se la dilatara. Hecho esto le metí mi polla un poquito en su culo, la dejaba un ratito para que se acostumbrara y luego se la sacaba para volver a metérsela y cada vez se la metía un poco más.

A Lucía le dolía pero también deseaba sentir toda mi polla adentro por lo que se abría lo más que podía para facilitarme la metida. Así poco a poco logré metérsela toda dejándosela adentro hasta que se acostumbrara. A ella se le llenaron los ojos de lágrimas pero poco a poco las lágrimas de dolor dieron lugar al placer, yo entonces empecé un mete y saca y nuevamente llené su cuerpo de leche. Después descansamos y luego de muchos besos y caricias nos despedimos.

Por supuesto que después de ese día seguí follando con Lucía siempre que podía la que en poco tiempo se convirtió en una experta. Algunas veces también lo hacía con Julia pues a ellas no les importaba que así lo hiciera, y a mí menos, además yo podía satisfacer a las dos. Y como dicen en mi país mientras el cuerpo aguante.

03/04/2008 Por: Nikita


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