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Relatos Eroticos / La gata en celo

La gata en celo

Por: Nikita
Tengo 24 años, soy de Colombia, más específicamente de la ciudad de Cali. Soy, como lo han podido leer en mis relatos, un adicto al buen sexo y a las colas (culos) perfectamente formadas. Me refiero a buen sexo, al sexo con pasión desenfrenada pero sin dejar al lado la ternura y caricias, a los besos locos y desquiciados pero sin dejar atrás el recorrer cada centímetro de la piel con la lengua, etc, etc... y esto lo encontré con Ariel.

Ariel es un hembrón, y no lo digo por sus atributos sino por su forma de ser. Es aquella mujer madurita, tiene 35 años con su gym diario, que te hace soñar despierto, soltar la baba con la boca cerrada, mirar con los ojos cerrados y con sus palabras y su forma de hablar te suben a lo más alto de tu imaginación. A ella la conocí una noche común. Es amiga de una amiga con la que salimos esa noche a bailar y tomar un poco.

Yo conducía esa noche y recogí a María Juliana (mi amiga). Al salir ella de su casa junto a su amiga Ariel quedé impactado. Ariel no es de atributos exuberantes, ni una mujer de portada, pero lo que si tiene y no le gusta disimular es su culo... justo como me gusta. Que cosa más hermosa, redondito, paradito... apenas para cogerlo a besos. Uuuufffff, pero no dije nada.

Salimos rumbo a la discoteca, de hecho una muy reconocida en Cali, a encontrarnos con unos amigos. Bueno llegamos, bailamos, tomamos unas copas etc., hasta que el traguito ya estaba haciendo su efecto. Poco a poco, siendo yo un poco tímido, me fui acercando a ella, a conocerla, a saber más de su vida, sin ninguna intención en ese momento.

Lentamente hablando con ella, recordé el espectáculo que tenía al frente. Y como, a pesar de que soy tímido soy muy sensible (en cuestiones de erección), pues se empezó a despertar mi más consentido miembro. Bailamos, nos reímos, tomamos, nos acariciamos. En el baile, yo, trataba de pegar su cuerpo al mío, su pecho junto al mío, su vientre al mío... y como no su vagina a mi pene ya erecto. Creo que ella lo sintió y dio un salto y se separó. En ese momento creí todo perdido y otra noche más en blanco.

Pasados unos minutos, ella se sentó junto a mí. Hablamos un minutito hasta que ya notándose su grado de licor, me dijo que había pasado en el baile. Yo sabía a que se refería, pero me hice el loco. Nada, dije yo. ¿Nada?, yo sentí algo, me dijo Ariel. Yo en ese momento, como se lo imaginaran, estaba a estallar. Mi pene a gran escala me estaba estorbando. Creo que ella se dio cuenta, y con una sonrisa picarona me dijo: dale, dime, que te pasó en la pista.

Yo bajaba la mirada de vez en cuando para verle sus senos por su escote, su vagina robusta, pero lo que quería era ver y tocar su culo. Ella seguía con la misma preguntita, pero me armé de valor y le dije: Ariel desde que te vi no he podido dejar de pensar en ti, en tu cuerpo, tu cara (mentiras), en tu voz (mentiras), en tus ojos (mentiras), pero lo que más me gusta de ti es tu cola... dije cola para no quedar grosero. Ella sonrió a carcajadas y me dijo: yo se, ¿crees que no te vi viéndomelo?. Eso me dejó frío, su picardía me dio una vuelta.

Nos juntamos y nos besamos, primero suave pero incrementando la pasión y movimiento de nuestras lenguas. No podía hacer nada, estábamos llenos de gente alrededor que estaban pendientes de todo. Me acerqué a su oído y le susurré que la deseaba. Te deseo Ariel; no sabes cuento ansío besar tu cuerpo; acariciar tu piel; besar tus senos y bajar a tu sexo y con mi lengua tocarlo y seducirlo.

Ariel me miró como gata en celo, con sus ojos en otro mundo, con sus manos en mis piernas y su aliento junto al mío, solo me besó. Yo, para ese momento no podía más y tomándola de la mano y mirándola a los ojos, me paré y ella me siguió.

Nos despedimos como pudimos, con el sexo en nuestras mentes y nos retiramos a un lugar más privado. Cogí el carro y en el transcurso de la disco al motel Ariel no paró de masajear, tocar, menear y chupar mi gran verga que estaba cual cohete disparado. Por fin llegamos y entramos a una presidencial... jacuzzi, Baño turco, cama kina... bueno un lujo. Rápidamente entramos y me senté en la cama, todavía con ropa. A ella, la coloqué frente a mí para admirarla.

Con mis manos acariciaba su cara, bajando por su cuello, posándolas un rato en sus senos... seguía bajando tocando su vientre y su vagina húmeda, húmeda. Le dije que quería que se desvistiera lo más sensual que pudiera, a lo cual afirmó con la cabeza. Colocó música (reggaeton) y comenzó a bailar, a subir y bajar, mientras se iba quitando la blusa y su jean, quedando en unos cacheteros de encaje y un sostén de igual motivo. Que visión.

Yo lo único que podía hacer era menearme mi verga al compás de su cuerpo. Ella se daba vuelta y me ponía ese culo en mi verga, cabe aclarar que todavía, ella, tenía toda la ropa interior. Me lo sobaba, arrastraba, en círculos, para los lados, ahaaaaaaaahhhhhhh que deliciaaaaaa.

Se sentó encima mío para que yo le quitara su sostén... lo hice y poseído por el ángel de la sexualidad, me recosté con ella encima para empezar a tocarle sus senos y su vulva. Ariel gemía y temblaba como loca, mientras yo le tocaba su clítoris sobre su calzón. Yo no aguante más y de un movimiento, algo brusco, la volteé y me abalancé sobre ella. Baje mis labios por su pecho, su vientre, su ombligo, hasta llegar a su vagina empapada y sedienta.

Comencé a besar sus piernas por la parte interna de sus muslos mientras mis manos se apoderaban de sus senos y pezones erguidos. Ahaaaaaaaahhhhhhh sssssiiiiiiiiii, chupamelaaaaaaaa, uuuuuffffff me decía, pero yo no quería hacerlo todavía. Le abrí bien las piernas para chuparle y lamerle la comisura o el pliegue que hace su hermosa vagina con sus piernas. Ese olor... mmmmmmm, que delicia. Se notaba su buen culo subiendo y bajando para alcanzar mi lengua.

Tomé su mano y la dirigí a su concha, quería que se masturbara mientras yo me la comía a besos y lengüetazos. Ella se empezó a tocar rítmicamente su excitado clítoris. Ese momento me excitó más, pero yo seguía con mi tarea en sus muslos. Saboreaba cada centímetro de sus piernas hasta sus pies... se los chupaba, los escupía... uuuufffff que riiiiiiccccoo, meteeeemmmeeeeelaaaaaa, yaaaaaaaa. Le hice caso pero con mi dedo.

Mi dedo parecía un gusano. Lo movía en su concha rápido hacia arriba para encontrar su punto G. Ariel se masajeaba sus tetas y gritaba. Uuummmmmmmmmm. Mi lengua se dirigió a su clítoris, para darle mayor placer. Yo en ese momento no podía y ella obtuvo un orgasmo increíble aaaahhhhhhhhhhh siiiiiiiiiiii uuuuuuuummmmmm daaaaleeeeeee papiiiiiiiiiii.

Quedó tendida, temblante, vegetal sobre la cama impregnada de sus jugos y mis fluidos. Fui subiendo por su cuerpo sin sacar mi dedo de su concha para seguirle dando oleadas de placer. Llegué a su boca y con un gran beso callé el gemido que hizo cuando sintió mi miembro en su interior. Aaaaahhhhhhhh que calor más rico el de una concha caliente y húmeda.

Comencé un bombeo impresionante... rappiiiiddddooo ddd uuuuuuurrr oooooo me decía Ariel.

Yo, a punto de un desmayo, seguía desenfrenadamente clavándola hasta que otro orgasmo se apoderó de ellaaaaaa, aaaaaaaaajjjjjjjjjjjjjjjjj mmmmmmmmm que delllliiiiiiiiiiccccciaaaaaa.

La volteé, para poder ver su culo a disposición mía. Con mi lengua bajé por toda su espalda sudorosa y temblorosa por el reciente orgasmo. Cuando llegué a su culo lo apreté con desespero, mi pene creció más, venoso, caliente y rojo. Cogí su culo a mordiscos fuertes pero sin hacerle daño. Lo chupaba... uuummmmm, decía Ariel, subiendo su culo. Me senté sobre el y puse mi pene entre sus nalgas frotándolo, como haciéndome una paja con el.

Yo no me había venido todavía, suelo no hacerlo rápido. Por eso bajé un poco mi pene buscando de nuevo su entrada caliente y chorreante. Ariel se molestó un poco creyendo que se lo metería por su culo. Apenas sentí su calor, di una fuerte arremetida introduciendo la totalidad de mi verga inmensa en su concha. Aaaaaahhhhh, gritó. En esa pose, uno siente más las paredes de la vagina y es más rico.

Mete, saca, mete, saca, cada vez más rápido, furiosooooo mmmmmeeee vvvennnngooooooooo…

Ella al escuchar eso levantó su gran culo diciéndome:

- ¿Ttttt e e e e gguuu ssss tttaaaaa pppaaa pppii i i i? -Ssssiiiiiiiiiiiiiii mmeeee vvengooooooooooo aaaaahhhhhhh. Yyoooooo tttaaaaaammbbiiiieeennnnnnn aaaaaaaaajjjjjjjj disparando chorros de espeso y caliente semen en todas sus entrañas.

Rápidamente Ariel se volteó y me limpió mi gran, rojo, caliente y venoso pene, dejándolo resplandeciente para el siguiente polvo en la zona húmeda... el jacuzzi.

Añadido el 01 de Diciembre de 2008

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