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Mientras miraba la lluvia caer a través del nítido cristal, el aire zigzagueaba dentro del portal como un aullido incesante…De repente apareció un coche y a mi misma me dije…vamos allá….

Miré dentro del vehículo sonreí y las puertas se abrieron…

Es hora de sentarse dentro. Un escalofrío recorrió mi espalda de arriba abajo…Que mejor manera de empezar una conversación mostrando que uno no siempre va totalmente vestido…

Creo que una de las cosas que me pediste que hiciera era… no llevar ropa interior, no?- mientras entre mis manos se sostenía un tanga negro.

En serio no llevas nada?

No, compruébalo- mientras una fría mano se deslizaba entre mi falda y mis piernas

Se hizo el silencio, y saltó la entrecortada respiración…

No vas a ponértelo?

Para que si al fin y al cabo acabará fuera no?

Entonces para que lo traes?

Para …

En serio quieres ir a cenar?

Mi boca dijo si mientras mi sucia mente maquinaba un plan alternativo…Y guardando mi ropa interior le dije :Esto me lo guardo aquí y en la cena te lo doy…

Sea lo que sea me gustó la expresión de su rotro, tal vez por la mezcla de incredulidad, erotismo, sensualidad… ante la falta de ropa. No se, se que la situación me excitaba, podía notar como cada milímetro de mi cuerpo se estremecía al querer intuir que pasaba por su mente y también el hecho de pensar en el siguiente escenario, un sitio público. Nunca os he contado que los sitios públicos tienen su encanto y su morbo y lo que más me atrae de estas situaciones es que nunca sabes lo que va a pasar, ni como va a ir todo.

Cuando llegamos, el crujir de la madera bajo nuestros pies anunciaba nuestros pasos hacia la mesa, un sitio muy casero, agradable, cómodo… por definirlo de alguna manera.

Entre la carta y la espera de los platos hubo más de una mirada incitante, alguna que otra sonrisa pícara…A que se debe esa complicidad, será verdad que a veces no hacen falta las palabras y con una sola mirada le puedes decir mil cosas a tu interlocutor…

La cena se hizo agradable, alguna risa, alguna contemplación, intimidades a soto voce, camaradería entre palabras y para no perder la costumbre un poco de picardía a través de la tecnología. No se si el rubor de mis mejillas se encendió por aquel video ardiente que me mandaste o por la misma excitación de imaginarme la situación a tiempo real…Es muy estimulante ver como nadie de tu alrededor se da cuenta de la situación y poco a poco va subiendo la temperatura, se va caldeando el ambiente y se va avivando, me gusta sentirme ruborizada, me gusta que me inquieten, me gusta no poder controlarlo todo, me gusta sentir esa agitación, me gusta ser objeto inquietante e inquietado…

Quieres que te lo de?

Ui, no…

Y perdiendo nuestras manos por debajo del mantel, te entregue mi ropa interior…

- Ahora no lo pierdas eh?

Al levantarnos de la mesa pude comprobar como entre palpitaciones aceleradas y temblores incontrolables mis medias comenzaban a no engancharse en mi piel, la silicona empezaba a reblandecerse debido a la provocación de la situación, me estaba empezando a poner cachonda, me iba mojando lentamente…

Una vez en la calle, no había nadie, tal vez algún coche, alguna farola que parpadeaba y algún que otro peatón que despistado no se percataba de la situación. Mirando alrededor mi cabeza pensó Te has fijado que esa pared lleva el cartel de viólame aquí mismo así medio a oscuras?… Un golpe seco, la espalda, un brazo, el otro… se unen nuestras bocas, sedientas de inquietud, dispuestas a juguetear, preparadas para atacar…Pero dura poco, no me dejas ir a más, hace frío, busquemos un sitio más recogido…el coche tal vez?

Que dirección tomamos…no se la locura nos guiará…entre música de fondo y aceleraciones varias, saboreo el momento de ver como la respiración va subiendo lentamente, entre tus piernas y las mías corre un cierto ardor palpable al tacto pero invisible a la vista, cuando llegaremos a nuestro destino? La impaciencia es algo que nos acompañará durante el recorrido…

Había tensión sexual, se podía respirar la confabulación en el aire pero aun no habíamos llegado, no podíamos perder de vista la carretera… por unos instantes creo que el cambio de marchas había cambiado de lugar, no?

Aun logro recordar como tus frías manos se perdían en el interior de mis muslos y subían lentamente los pocos centímetros que quedaban hasta mi mojado sexo, y en un breve instante la yema de tus dedos me rozó… Ya había perdido el control de mi cuerpo, estaba impaciente, deseaba llegar a nuestro destino cuanto antes.

Por fin unas calles un tanto conocidas, tu territorio, aun desconocido por mi, ese lugar oscuro que tantas veces ha inspirado rodajes, crímenes y lo mas importante fantasías y escenas sexuales … rodeadas de coches, sin luces externas, solo un pequeño reflejo del reproductor de música del coche…Ahora si que era el momento, cualquiera de las dos víboras que había dentro del coche podía saltar, cualquier felina podía atacar, convertirse en pantera en la oscuridad… No recuerdo muy bien como empezó todo…

Sentí un inmenso calor interno que destapaba mis sentidos en busca de aventura y sexo desenfrenado. Sentí tu aliento suspirante en mi cuello, nuestros labios eran como los polos opuestos de un imán, se acercaban peligrosamente, jugaban a encontrarse, se rozaban, se unían…delicioso juego. Sobretodo porque en él jugaban nuestras lenguas entrelazándose, me estremecía con cada movimiento, con cada roce…poco a poco fueron saltando los botones de tu camisa, que haría ante tal exaltación…tus pechos desnudos rozando mi camiseta, nuestras bocas mordiendo el aire, nuestros labios sintiendo nuestra propia vivacidad…insaciable, incandescente, puro fuego…

En un impas de tiempo habíamos saltado a los asientos traseros, quería más de ti, necesitaba sentir todo tu calor, quería verte todavía más excitada.

El calor que se disipaba en el aire empezaba a ser sofocante, cuando entre sudor y calidez empecé a sentir tu fogosidad, entre movimientos y ondulaciones nuestros cuerpos se unían, se separaban…

Recuerdo que entre jadeantes suspiros tus ardientes manos recorrían mi ser, tus dedos se acercaban a mi como el león a su presa, quería más, necesitaba que me dieras algo más que un simple roce y entonces fue cuando deseosa sentí tus dedos dentro de mi, ese movimiento, esas sacudidas, todo a un son erótico de jadeos, suspiros y gemidos que llenaban el ambiente…Me excitaba el cúmulo de convulsiones, pero era divertido saber que podía entrar alguien…Y que mejor que aprovechar el momento para explotar la sagacidad de la mente y aplicar un poco la tiranía…

Entre el barullo de ropa y perdidas en el asiento delantero quedaban mis medias medio rasgadas, las tomé silenciosamente, y con ellas até tus muñecas, podía hacer lo que quisiera, disfrutando y viendo como sin poder moverte podía dominarte, empecé por tus labios y como un torrente de agua quise escurrirme entre las curvas de tu cuerpo, deteniéndome donde me apeteciera, consiguiendo acelerar tus sentidos, explotando tu paciencia hasta la saciedad…parando en tus voluptuosos pechos que me llamaban, me guiaban a que los lamiera y me ordenaban a que jugara con tus pezones, abatida por la pasión seguí resbalando atrapada por la gravedad y finalmente llegue a tan esperado valle que se abría ante mi, quería beber de tu esencia, empaparme de tus fluidos, introducirme en sus interioridades, y puedo decir que tímidamente mis manos se acercaron abriendo con ellas tu sexo, metí en él mis dedos, entraron sin dificultad, estabas húmeda, caliente, exaltada…un solo movimiento seguido de otro, te oía, y en ese momento se encendió la luz…Como dos colegialas que saben que no están haciendo algo correcto nos escondimos en el trozo de suelo que queda detrás de los asientos, tapadas por una toalla, un abrigo, una chaqueta…quien podía sospechar nada, a parte del vaho de los cristales y de las medias colgadas. Tuvimos que mordernos la lengua, aguantar la respiración para que no se nos escapara la risa y justo cuando paso el peligro…

Por donde íbamos?- te dije mirándote a los ojos, besando tus labios y aposentandome encima de ti.

Mmmm… –acertaste a decir

Ahora que el peligro había pasado, la adrenalina aun nos consumía por dentro y a nivel personal no podía dejar a mi fiera así como así…

Incansable e insaciable de sexo seguí donde lo había dejado, un paseo por tu anatomía sería suficiente para volver al mismo punto donde estábamos…

Volví con más ganas a introducirme dentro de ti, echaba de menos oírte gritar, compartir tus gemidos, enlazar nuestra respiración, no quería parar, quería sentirte una y otra vez pedirme más, derretirte entre mis brazos…hacía tiempo que buscaba una alma con la que compartir la respiración, con la que llegar tan lejos, con la que fundirme entre el deseo y la pasión, puro apetito sexual…

Nos abandonamos una a la otra y para avivar más la situación plasmamos en imágenes, cual fotógrafo morboso, parte de nuestros deleites compartidos…Vivimos tentadas por el placer, el vicio, la lujuria, la sensualidad y personalmente afirmo que me dejé llevar a un mundo paralelo donde la libido no tiene límites y los orgasmos son nuestra carta de presentación…

30/03/2009 Por: pechoscalientes


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