Con dos tios al mismo tiempo
Por: Nikita
Después de mis experiencias de autosatisfacción, usando desde mis dedos hasta consoladores en forma de verga para penetrar mi culo, pasó lo que tenía que pasar: otro hombre me penetró... descubrí lo que es sentir una verga real en mi culo.
Todo sucedió el fin de semana pasado. Mi amiga Gabriela (quien a mi modo de ver es una adicta a todo tipo de sexo), me llamó, preguntando si tenía algo que hacer el sábado en la noche, a lo que yo le respondí que no.
La propuesta era simple: ella quería hacerlo con dos machos a la vez. Yo nunca había estado en un trío, pero la idea me sonó... además, ¿qué tenía que perder? Al fin y al cabo hace rato que no tenía un buen polvo (y Gabriela sí que lo era), y por otro lado no tenía planes para el fin de semana.
El sábado, como a las 7pm, llegué al apartamento de Gabriela. Allí esperaban ella y su amigo, Andrés, un hombre joven, como de 27 años. Comenzamos abriendo una botella de vino y hablando de cosas sin importancia. Aunque al principio el ambiente estaba un poco tenso, ya que ninguno de los tres había estado en un trío antes, poco a poco nos fuimos deshaciendo de los temores... y de la ropa... los tres sabíamos exactamente lo que queríamos.
En un comienzo mi amiga Gabriela fue el centro de atención por parte mía y de su amigo Andrés. Ella tiene un cuerpo sencillamente espectacular: piel muy bronceada y suave, senos medianos bien parados, una cola y caderas bien redonditas, en fin... está muy bien. Andrés, por su parte, tiene un cuerpo atlético y poco velludo, muy parecido al mío.
Andrés y yo acariciamos y besamos los deliciosos senos de Gabriela una y otra vez, mamamos, tocamos y lengüeteamos su mojada concha y la penetramos una y otra vez, usando nuestros dedos y nuestras vergas. También la penetramos por el culo, una vez Andrés y otra vez yo... Los tres estábamos muy excitados... mi verga estaba muy parada, roja y mojada.
Hasta ahí todo andaba dentro de lo normal. De repente Gabriela se dirigió a Andrés y le dijo:
-"¡hagámoslo ahora!". "¿Hacerlo ahora? ¿qué...?", pensé. -"Ponte en cuatro" -dijo Gabriela, dirigiéndose a mí -"yo sé que te va a gustar".
-"¿A qué te refieres?" -le pregunté, pero mientras preguntaba me puse de rodillas, apoyando mis manos en el piso, esperando su respuesta.
-"Alguna vez me dijiste que te masturbabas metiéndote cosas por el culo... ¿qué tal si pruebas con una verga de verdad?" -respondió Gabriela, al mismo tiempo que con un dedo masajeaba suavemente y mojaba mi ano.
-"A Andrés le gustaría meterte la verga por el culo... ¿quieres?"
"Qué más dá...", pensé, al mismo tiempo que sentía más profundos dos y hasta tres dedos de la mano de Gabriela... mi verga seguía muy parada. "Dale Andrés, métemela..." dije. Y antes de poder decir algo más, comencé a sentir cómo el amigo de Gabriela metía su enorme verga en mi culo. Yo cerré mis ojos, entreabrí mi boca y recordé cómo era cuando usaba consoladores o mangos de cepillos para masturbarme y me relajé... ¡era estupendo! Mi verga estaba más parada que nunca, casi a punto de explotar.
-"¡Huy! ¡Qué delicia!" -gritaba Gabriela -"¡Así los quería ver! ¡Dale Andrés! Ahora métela y sácala..."
Y al instante, Andrés comenzó a realizar movimientos de cadera, metiendo y sacando su verga de mi culo. Yo ya casi ni me podía sostener... el placer era demasiado. "¡Esto es increíble! Siempre había querido ver a dos hombres haciéndolo..." gritó Gabriela.
Y cuando pensé que no podría soportar más, sentí cómo Gabriela tomaba mi verga en una de sus manos. "¡Qué rico!", gritó, "¡estás muy parado y mojado!". Con movimientos suaves al principio y más fuertes después, Gabriela comenzó a pajearme, subiendo y bajando su mano... ¡ahora el placer era doble! Mientras Andrés metía y sacaba su verga de mi culo, Gabriela acariciaba mi verga con movimientos parejos y firmes, hacia arriba y hacia abajo...
Yo ya no podía ni hablar... sólo me salían gemidos de placer... "¡ahhhh!". Pasados unos instantes convulsioné fuertemente y exploté... no pude más... qué reguero de semen... Andrés sacó su verga suavemente de mi culo y yo lancé un fuerte suspiro. Todo había acabado...
- "¿Te gustó?" -me preguntó Andrés.
- "Fue estupendo" -le respondí, todavía jadeando.
- "Yo sabía que te iba a gustar" -interrumpió Gabriela.
- "Tú ya lo tenías todo planeado, ¿verdad Gabriela?" -pregunté.
- "Bueno... ¿la verdad? Si. Pero preferí no decirte nada por temor a que te negaras. Lo único que pensé fue en lo que me habías contado de cómo disfrutabas metiéndote juguetes en el culo." - "Sí... pero ahora eso ya no será igual..." -les dije irónicamente.
Finalmente, terminamos la botella de vino, nos vestimos, hablamos un rato y después cada uno se fue para su casa. Era ya pasada la media noche. Las imágenes y sensaciones de lo que había pasado aquella noche eran muy fuertes. Yo nunca me he considerado bisexual... y homosexual... ¡mucho menos! Lo que sí siempre me ha gustado es disfrutar de mi sexualidad abierta y desinhibidamente... sin ataduras... ¿Saben? Creo que lo volvería a hacer.
Añadido el 02 de Diciembre de 2008