Los mejores relatos eroticos clasificados por la categoria infidelidad

Buscador de Porno XXX


Relatos Eróticos / Culeando con mi vecino

Culeando con mi vecino

Somos un matrimonio de 44 años mi marido (Jaime) y 40 recién cumplidos yo (Alicia), tenemos una vida normal, algo rutinaria.

Hace un mes, al salir de casa con mi marido a una fiesta, observé que mi vecino en su puerta (vivimos en un pueblo y nuestra casa está enfrente a la de nuestros vecinos) que no me quitaba ojos de encima, lo cierto es que iba súper-arreglada, era verano, llevaba un vestido corto en el que se veían mis largas piernas, fino y suave, que se apreciaban mi silueta, el ver que mi vecino me miraba me llenaba de satisfacción, pensaba que aun a los 40 años, los hombres me miraban. Le dije a mi marido que si no había observado a mi vecino Julio mirarme, él le quitó importancia, ¡Que equivocado iba a estar! Hace una semana, era sábado y como cada sábado de verano mi marido salía a pescar a la playa con los amigos, y mis dos hijos fueron ese día con él.

Sobre las 18 de la mañana estaba dándome una ducha, hacía un calor asfixiante, sonó el timbre de la puerta, con rapidez Salí de la ducha y me coloqué una camisa cortita, era él, Julio mi vecino, preguntaba por mi marido para hacer un trabajo de fontanería en mi casa, me dijo que habían quedado el domingo, pero que iba con su mujer a la playa, por lo que había pensado pasarse para arreglarlo cuanto antes. Nada más pasar, me siguió hasta el cuarto de baño para arreglar un grifo que goteaba, mientras caminaba delante suyo sentía como no me quitaba los ojos de encima, la camisa pegada al cuerpo aún mojado dejaba ver casi todo, y con las prisas no llevaba ni bragas.

Entrando en el cuarto de baño se recostó en el suelo para apretar unas tuercas, me pedía que le diera alguna herramienta porque él por su posición no podía cojerla, allí estaba yo al lado de él de pie, miraba hacia arriba y podía ver mis piernas y mi gran peluquera(a mi marido no le gustan los coños pelados, sino con abundantes pelos y yo los tenía) observé un gran bulto entre sus piernas, estaba teniendo una gran erección y a la vez eso me hacía poner un poco caliente, al acabar y darle presión al agua un gran chorro de agua lo puso empapado, corto rápido la llave de paso. Uf como me he puesto-dijo él- Espera te dejo una toalla-le contesté- subí arriba, a mi habitación por una toalla, cuando bajé estaba solo con unos slip –perdona, pero estaba empapado- me comentó, si no te importa me daré una ducha, no quiero resfriarme un fin de semana, no, no me importa-le dije-

Con la puerta entre abierta no pude quitarme la tentación de mirar, su pene casi caído era más grande que el de mi marido, él vio que le miraba tras la puerta.

-Alicia por favor me acerca la toalla, se la acerqué, no quería mirar, pero mis ojos no quitaban la mirada de semejante polla. -¿Qué te ocurre, nunca has visto una cosa igual? Mientras sonreía de orgullo.

Le di la toalla y cuando me daba la vuelta me sujetó por el brazo, se acercó a mí por detrás, sentía su polla en mi espalda, sentía como aquella cosa empezaba a crecer, dura y grande sobre mi espalda, sus manos cojieron mis tetas, mis pezones estaban duros como rocas.

-Veo en tus pezones que mi polla te ha puesto cachonda ¿no? Sentía que debía irme de allí. -Por favor vete, quiero a mi marido y no puedo hacerlo, le comenté y salí corriendo hacia mi habitación.

Me acosté en la cama, oí la puerta de la calle como se cerraba, pensé que se había ido, sentía alegría por saber que se había ido y a la ver mi cuerpo pedía que no se hubiese ido, me había dejado caliente perdida, pero más lejos de la realidad ahí estaba él en la puerta del dormitorio, desnudo, con su gran polla desafiante, caminó hacia la cama, le pedí que se marchara, pero no con tanta insistencia, tapó mi boca con un pequeño beso, al corresponder el beso, pasó a otro con más pasión, sus manos tocaban todo mi cuerpo, me quitó la camisa, quedé completamente desnuda ante él, su boca besaban mis pechos, mi ombligo, mis piernas, hasta pararse en mi coño, introducía su lengua en mi clítoris, sentí mi cuerpo temblar, entre gemidos de placer tuve mi primer orgasmo.

-Te gustan que te coman el coño ¿eh?

Con la voz entrecortada contesté con un si que casi no salía de mi cuerpo, me incorporé de la cama y sujeté su polla con mis dos manos, aún así sobresalía de ellas bastante, como pude me la introducí en la boca, no me cabía, pero aún así intenté hacerle una mamada, su polla aún crecía más dentro de mi boca, casi me producía fatiga el tener metida tal pieza en mi boca, sujetándome por los hombros me empujó hacia la cama, con las piernas abiertas deja a su mirada mi peludo coño a su disposición.

-Que buen coño tienes y que peluquera, me encantan los coños con muchos pelos, ¿quieres que te la meta? -Si, metemela, gritaba yo…-Pues pídemelo… -Métemelo por favor que estoy caliente perdida.

Puso la punta de su polla sobre mi coño, al principio sola la punta, pero de un solo golpe me la introdujo toda, ¡uf¡ que placer más grande, sentir semejante polla entera en mi coño, sentía como salía y entraba, mis gemidos se convirtieron en gritos de placer.

-¿Te gusta? -Me encanta. -Pues hacía tiempo Alicia que soñaba con meterte mi polla en tu coño.

A la tercera o cuarta entrada de su polla en mi coño volví a correrme, nunca me había corrido más de una vez con mi marido, él seguía entrando y saliendo de mi coño, ahora con más fuerza y rapidez, mi cuerpo pedía más y más, pasado unos minutos su cuerpo se tensó, ambos dimos un gritos de placer, su polla derramó toda su leche dentro de mi coño, salía por los lados, estaba extenuada, así estuvimos un rato recostados, me levanté a ducharme y volví a la cama, su polla estaba en reposo, me acosté boca abajo, poco después noté una lengua lamiéndome la espalda hasta bajar a mi culo, metió su lengua en mi agujerito, después metió un dedo, hasta dos, mientras su otra mano, tocaba mi clítoris, vi de reojo como su polla estaba de nuevo grande y dura.

-Te voy a coger este culito. -Ni lo sueñes con esa pedazo de polla me romperías el culo.

Pero él continuaba metiéndome los dos dedos en el culo, y me gustaba, se levantó y bajó a su caja de herramientas, entre las herramientas cojió un tubo de vaselina, se la junto en sus dedos, introdujo tres dedos en mi culo, lo llenó de vaselina al igual que su polla.

-No por favor, que me va a doler. -No temas, iré con cuidado, decía con la voz entrecortada…

Con mucho cuidado pudo meter la punta de su polla en mi culo, grité de dolor, pero no la sacó, permaneció durante unos minutos con la punta de la polla introducida, mientras con su mano pajeaba mi clítoris, el dolor pasó a placer, con un nuevo golpe introdujo toda su polla en mi culo, pegué un grito de dolor más fuerte aún, permaneció de nuevo quieto durante unos momentos, después de nuevo metía y sacaba su polla de mi culo despacio, mis gritos de dolor se convirtieron en gritos de placer, ahora sin me metía su tremenda polla con fuerza, entraba y salía con fuerza.

Mis piernas temblaban de placer, me iba a correr al igual que él, pegó como un gruñido, yo continuaba gritando pidiéndole más y más y más, nunca pensé que sentiría tal orgasmo haciéndolo por detrás, nos corrimos juntos, puso sus manos tapándome la boca, por temor a que nos escucharan por los gritos que yo pegaba, sentí su polla correrse en mi culo, caliente y con mucha cantidad, salía de mi culo y de entre su polla, así quedamos durante un largo rato, bajó, arregló el grifo del cuarto de baño y se despidió, hasta el nuevo día de pesca de mi marido, espero el próximo sábado impaciente.

10/06/2008 Por: Nikita


Usamos cookies propias y de terceros para gestionar tu visita, si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies. ¡Gracias!.