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Relatos Eróticos / Culeada por mi jefe

Culeada por mi jefe

Les comento que me llamo Claudia y, según la gente, estoy bastante bien, mido 1.63, peso unos 55 Kg., mi piel es blanca y mis ojos color miel, tengo el pelo largo y liso de un color castaño oscuro y mis medidas no están nada mal… 188 – 61 – 180… como ven soy una chiquitita apetitosa.

Pues bien, les cuento además que trabajo en una oficina en el centro de Santiago (Chile) y, obviamente estoy rodeada de edificios por lo que siempre me imaginaba que pasaba en las oficinas y departamentos del sector, siempre trato de mirar hacia las ventanas para ver si descubro algo o alguien haciendo algo y con solo pensarlo me caliento tanto que tengo que ir al baño a masturbarme para calmar mis ansias. Les cuento además que acá en la oficina somos sólo 3 personas, mi jefe un señor de unos 55 años, casado, alto, delgado, nada del otro mundo, pero bien conservado y mi compañero Javier, un gordito muy simpático.

Todo comenzó a armarse cuando Javier encontró en la papelera de reciclaje de mi PC unos videos XXX que yo había bajado para excitarme y, obviamente, después los borré. El punto es que me empezó a hacer preguntas del tipo sexual y yo estaba súper cortada pues nunca había hablado de sexo con él, solo de trabajo y la verdad es que no me atraía mucho.

En fin… como no seguí mayormente su conversación (pues sabía donde quería llegar) me dejó tranquila, pero quedé súper preocupada por los videos que había encontrado. Bueno, el día transcurrió normal, con harto trabajo, tanto así que tuve que quedarme un rato después de la hora pues mi jefe quería terminar unos informes de valores para entregarlos a las compañías con las que trabajamos, antes del fin de mes.

Estábamos trabajando acá en mi oficina sin ninguna novedad cuando suena mi celular y salgo a contestar a la oficina del lado para no molestar al jefe… era una llamada sin importancia, pero me demoré un poco, luego pasé al baño y al volver veo a mi jefe sentado en mi escritorio, frente al PC y revisando los mismos videos que yo había eliminado en la tarde… ¡Imagínense mi sorpresa! Lo primero que pensé es que estaba despedida, pues por la cara de mi jefe no cabía otra cosa.

Me puse a llorar y le pedía miles de disculpas… trataba de justificar mi acción con la desesperación, le contaba que hace un tiempo había terminado con mi novio y llevaba un buen tiempo sin sexo… que por favor me entendiera, que nunca más lo iba a hacer, que no me despidiera, que me diera otra oportunidad.

Al parecer mi llanto y desesperación surtieron efecto pues mi jefe me habló tranquilo, pero serio, me decía cosas como No te preocupes, esto les pasa a todos… deja de llorar, no tiene importancia, y se acerca a mí y me abraza tiernamente acariciando mi cabeza… debido a mi pena y desesperación, le correspondo su abrazo apretándome contra él en un gesto de hija a padre… pero cual sería mi sorpresa al sentir contra mis caderas un bulto bastante más duro de lo normal… me separé de él sin hacer mayor caso de eso y procedí a sentarme en mi escritorio para seguir trabajando, no sin antes agradecerle infinitas veces su comprensión.

Seguimos trabajando un rato más y yo me percataba que cada cierto rato mi jefe, que estaba de pie a mi lado, se llevaba la mano a su paquete para acomodárselo disimuladamente… esta acción, más los nervios del probable regaño hicieron despertar una calentura enorme en mí que me hacía pensar e imaginar las mejores fantasías en la oficina con mi jefe, pero trataba de controlarme para que no se fuera a dar cuenta y se enojara de verdad por mi conducta. Al cabo de un rato mi jefe me dice que no quiere seguir trabajando más que mejor nos vamos.

Así que comencé a ordenar los papeles mientras apagaba mi PC cuando sin mediar ninguna provocación ni palabra alguna, siento la mano de mi jefe sobre mi trasero… yo me sobresalté, me di vuelta quitándome su mano de encima y lo miré con cara de enojada pidiéndole explicaciones y él muy tranquilamente me dice: Se muy bien que te encanta ver pornografía en Internet y que te masturbas en el baño frecuentemente… si no quieres que te despida por conductas impropias y ofensas a la moral vamos a tener que llegar a un acuerdo…

Muerta de susto comencé a pensar en mi familia, mis papás, mis amigos… que dirían si me despiden por esas causas, donde podría encontrar otro trabajo con esos antecedentes… así que armándome de valor le pregunté que clase de acuerdo me proponía… y sin esperar ninguna reacción por mi parte, se baja el cierre de su pantalón y saca un pene bastante grande y muy duro… y comienza a sobárselo mirándome con cara de invitación…

Yo estaba tan caliente la verdad que no lo pensé ni me resistí mucho así que suavemente comencé a masturbarlo mientras él me tocaba los senos por sobre la blusa, después me empujó suavemente hacia abajo y tuve que arrodillarme frente a él y comenzar a chupar ese enorme pene que tenía un sabor delicioso y era durísimo… de hecho no me cabía en la boca…

Así comencé a chupárselo quería hacerlo acabar, quería que llenara mi boca y mí cara de leche, pero él me detuvo, me levantó y comenzó a desabrocharme la blusa hasta quitármela por completo, luego, muy suavemente comenzó a quitarme el sostén y al liberar mis senos, se dedicó a lamerlos, apretarlos y morderlos como un poseído… yo estaba que volaba de la calentura y comencé a bajarme los pantalones y la ropa interior para masturbarme, pero él me tomó y me apoyó contra mi escritorio y me hizo el mejor sexo oral que he recibido en mi vida…

A esas alturas yo ya había acabado un par de veces por lo menos, mi cuerpo tiritaba entero y mi jefe no daba muestras de querer dejar de lamer mi vagina… en un momento se para y me pregunta: ¿Quieres sentirme dentro?… a lo que le respondo abriendo mis piernas y dejando que se siente en mi silla.

Me siento sobre él clavándome esa verga hasta el fondo… estaba en el cielo, tenía todo mi cuerpo lleno de ese manjar, sentía cada fibra de mi cuerpo erotizada al máximo… y cabalgando tuve 2 orgasmos más intensos, fuertes y larguísimos… que me dejaron extenuada… entonces mi jefe comienza a besarme nuevamente los senos y me dice: Por si no lo has notado… yo aún no he acabado… y diciendo esto cambiamos de posición, él se apoyó en mi escritorio y yo me senté en mi silla y comencé a chupar ese enorme pedazo de carne, sentía el sabor de mis propios jugos, sentía el olor a sexo ardiente penetrando mis narices, lo besaba... le daba lametones desde las bolas hasta la punta… me lo trataba de meter todo en la boca… hasta que en un momento siento que mi jefe comienza a apurar el ritmo de las embestidas a mi boca y me toma de la cabeza…

Cuando logro darme cuenta, me estaba follando por la boca como un poseído, yo casi no respiraba, pero me sentía más caliente aún, cuando de repente se queda quieto, y sin sacar su verga de mi boca (más bien de mi garganta) empieza a correrse como nunca había visto antes, eran litros de semen llenando por completo mi boca y mi garganta, trataba de tragar lo que más podía para no ahogarme, pero era imposible, derramé mucha de esa preciada leche por las comisuras de los labios…

Al final, cuando aún tenía algo de semen en mi boca, mi jefe me levanta y me besa en los labios compartiendo sus propios jugos, nos vestimos, me lavé como pude en el baño de mi oficina (no sin antes volver a masturbarme por última vez) y al salir, me estaba esperando mi jefe vestido, perfecto como siempre y con cara de aquí no ha pasado nada… me dio dinero para un taxi pues ya era muy tarde y nos fuimos cada uno por su lado.

Bueno, está de más decir que ese fue el comienzo de muchos encuentros… pero los dejaré para más adelante.

28/05/2008 Por: Nikita


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