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Mi comadre

Esto que les voy a contar fue sumamente increíble para mí, Tengo 24 años de edad y tres de casado con una preciosa mujercita quién es chaparrita, blanca y tiene unos pechos enormes, además de un trasero apetecible, se llama Ivonne.

También tengo un compadre que fuimos buenísimos compañeros desde la secundaria y ahora él está también casado, desde hace dos años, con una dama hermosísima que al contrario de mi mujer es alta de busto pequeño pero apetecible y con un trasero de lo mas acariciable.

Ella se percató que mis miradas hacia sus protuberantes glúteos no eran muy discretas, pero era indudable que a mi comadre le agradaba, porque seguido se agachaba hacia el lado contrario de donde yo estaba, con lo cual su popa quedaba apuntando hacia donde yo estaba admirándola, no eran ideas mías, porque más de una vez la vi volteando para asegurarse de que la estaba mirando, la verdad es que no sé como ni mi mujer ni mi compadre se dieron cuenta jamás.
Hace 18 días salimos los cuatro a un balneario y cuando la vi con su bikini no podía dejar de mirarla, sobre todo esas nalgas que parecían tragar la diminuta tanga que no las cubrían sino las realzaban, en un momento entré con mis hijas a la alberca y mi comadre me acompañó, esto no tiene nada de raro, pues una de mis hijas es su ahijada y siempre la consiente mucho ya que ellos no tienen familia.

Se metió porque ni mi mujer ni mi compadre hicieron el menor intento de meterse al agua, por el contrario se quedaron muy a gusto platicando en la orilla. No había pasado mucho rato de que estábamos cuidando a las chicas que estaban chapoteando, cuando por estar viendo yo tan de cerquita el primoroso objetivo de mis puñetas mentales, se me produjo una tremenda erección. Sin pensar en las consecuencias y aprovechando que por estar ya atardeciendo el agua no permitía ver mucho, me bajé ligeramente el calzón de baño, dejando libre mi pene enrojecido, cuando en un momento, sin que me diera cuenta de lo que pasaba, mi comadre jugueteando con su ahijada, se hizo hacia atrás exactamente donde yo estaba recargado en la pared de la piscina y sus magníficas protuberancias quedaron comprimiendo mi erecto falo que se acomodó como chico en el regazo de su madre aprisionado entre las primorosas nalgas y mi vientre.

Por unos momentos no supe que hacer, el miembro me parecía estallar, pero mi comadre no se movía tampoco, sin duda le estaba gustando lo que sentía en la cola, de repente pasó su mano rápidamente por detrás de su espalda, hizo a un lado el hilito de su tanga, se separó un poco de mí acomodándose solita mi pene en su vulva y empezó a empujar hacia atrás su trasero penetrándose sin voltearme a ver siquiera. Busqué con mi mirada a mi esposa y a su marido, pero ellos estaban platicando sin ver lo que pasaba, mi mujer acostada boca abajo sobre una toalla en el pasto y mi compadre sentado en una silla de playa reclinable y tomándose un aperitivo.

Sin movernos, porque esto hubiera sido un balanceo muy obvio, continuamos unos minutos con mi instrumento ricamente guardado en la primorosa funda, de repente empecé a sentir unos ligeros apretones sobre mi fierro. ¡Que control tenía mi comadre en los músculos de la vagina! ¡Me estaba "masturbando" con su concha! Todo esto mientras continuaba como si nada sosteniendo a mi hija para que ésta pataleara como si estuviera nadando.

Siguiendo su ejemplo empecé a mover hacia arriba y hacia abajo los músculos del pene, con lo que la sensación fue increíblemente placentera, no tardamos así mas de cinco minutos, me sostuve de la pared de la piscina porque temí dar un espectáculo con lo intenso de mi clímax, sin necesidad de mas esfuerzo derramé mi carga largamente retenida en el acogedor (Nunca mejor empleado el término) interior de mi comadre.

Las chicas se pusieron a jugar entre ellas y mi comadre se separó de mí saliendo de ella mi todavía templado instrumento, ella se recargó junto a mí, viendo también hacia donde estaban nuestros respectivos cónyuges.

-¡Que bárbaro compadre! ¿Porqué está todavía tan excitado?- Dijo mi comadre, mientras su mano se dirigía certera bajo el agua hasta mi verga endurecida. -¿Todavía lo pregunta? ¡Por esta maravilla!-

Contesté mientras introducía mi dedo medio por detrás de su tanga, haciendo a un lado la tela y penetrando el orificio que tanto había deseado. Mi comadre empezó a masturbarme suavemente sin voltear hacia mí, sino mirando fijamente al lugar donde mi mujer conversaba con su marido, mientras mi dedo continuaba introduciéndose en su ano, hasta que la palma de mi mano llegó a tocar, acariciando sus nalgas, una vez ahí empecé a mover mi dedo hacia arriba y hacia abajo, sintiendo la suave piel del interior que me oprimía deliciosamente.

No tardé en eyacular dentro del agua y sonrió mi comadre mientras se agachaba todavía penetrada por mi dedo y tomaba un sorbo de agua con parte de mi esperma que flotaba junto a nosotros, saqué mi dedo del precioso agujero en que se encontraba mientras ella hacía una fuentecita escupiendo un chorrito de agua, yo reacomodé como pude mi ya no tan enhiesto miembro dentro de mi calzón. Llamamos a las chicas y salimos de la piscina como si nada hubiera pasado, nuestras parejas ni cuenta se dieron.

08/04/2008 Por: Nikita


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