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Relatos Eroticos / Reuniones con mi vecina

Reuniones con mi vecina

Por: Nikita
Era un día de invierno y se aproximaban unos días de fiesta, y que mejor manera de pasarlos que irme a el chalet de mis padres a las afueras de la ciudad, me costó mucho convencer a mis padres, pero tras mucho insistir conseguí que me dejaran las llaves y pudiese ir yo solo a pasar unos días tranquilos, pretendía pasear por el campo, descansar, respirar aire fresco pero sucedió todo lo contrario y todo se lo debo de agradecer a mi vecina Angelines.

Tras un pequeño viaje llegué a la casa que os he comentado, abrí la puerta de la entrada y un fuerte chirrido sonó, estaba algo oxidada la puerta, al instante mi vecina Angelines se asomó desde su jardín, Angelines es mi vecina, una vecina odiosa, desde hace años mi vecina y yo hemos tenido constantes disputas, siempre me regañaba por algo o se quejaba a mis padres, muchas veces pude oír de su boca las palabras maleducado y sinvergüenza, ella me odiaba y pronto pude comprobar hasta que punto.

Mi vecina se caracteriza por tener un fuerte carácter, siempre está gruñendo, quejándose o chillando, a su marido le tiene completamente controlado, siempre le chilla y regaña, su marido la tiene incluso miedo y desde aquel día le comprendo perfectamente. Físicamente mi vecina no es nada atractiva, es una mujer más bien obesa, con caderas anchas, piernas y muslos anchos al igual que sus brazos anchos y fuertes.

Al entrar por la puerta mi vecina Angelines me echó una mirada de odio, se me quedó mirando fijamente, la saludé sólo por cortesía y ella no me respondió lo único que dijo en un tono que pude oírlo:

- Ya está aquí el vecino, se acabó la tranquilidad, después se dio la vuelta y recriminó a su marido - y tú idiota sigue cortando el jardín -

Yo no quería problemas no le contesté nada, seguí mi camino hacia dentro de la casa dispuesto a pasar unos días agradables sin que mi vecina me lo impidiese pero fue algo imposible.

El resto del día continuó con mucha tranquilidad salí a dar un agradable paseo, llegué de noche a casa, hacía mucho frío en la casa y cuando me dispuse a encender la chimenea me di cuenta que no tenía leña y la casa estaba helada, esa noche no tuve más remedio que aguantarme y soportar el frío.

Al día siguiente lo primero que hice fue ir a comprar leña a la tienda pero estaba cerrada ya que era fiesta, ahora si tenía un problema, hacía mucho frío y no tenía nada con que encender un fuego en casa, pero por un momento me entró la idea de pedirle un poco de leña a mi vecina Angelines, pero se me quitó la idea enseguida, pero fue peor porque se me ocurrió que si la cogía un poco de la que ella tiene en su jardín ni se enteraría, pero no fue una buena idea.

Me asomé a su casa, ella no estaba en el jardín, con sigilo salté la valla, y llegué hasta donde estaba la leña, cogí unos cuantos maderos, más de los debidos, no me di cuenta pero tuve que hacer bastante ruido, cuando escuché algo por detrás de mí:

- Quieto ahí cerdo no te muevas, me giré para ver quien era y la sorpresa fue que era mi vecina Angelines apuntándome con un arma de caza, tanto ella como yo nos llevamos una sorpresa:

- Pero si es el sinvergüenza de mi vecino, ahora también es un ladrón, me dijo mi vecina, ahora estaba metido en un problema, solo quería un poco de leña- le contesté tartamudeando, - eso se lo tendrás que decir a la policía , cuando dijo lo de la policía me asusté, si se enteraban mis padres de esto nunca más confiarían en mi y me dejarían las llaves más, empecé a intentar disculparme y pedirle con respeto que no la llamara, tras disculparme una y otra vez, ella accedió a no llamarla,- pero esto no quedará así sin más, si no la llamo yo misma me encargaré de que no vuelvas a hacerlo- yo accedí rápidamente, pensé que sería una tontería lo que ella haría, pensaba que me regañaría como otras veces y olvidado y me habría salido con la mía, pero estaba muy equivocado, demasiado equivocado.

Me dijo que la acompañase, ella me llevó hasta la parte trasera de su casa, allí estaba el sótano, bajamos unas escaleras y abrió la puerta del sótano, entré yo primero y ella después, era un sótano grande con mucha humedad con trastos viejos y muebles. Ella por fin soltó el arma, - quiero que te pongas de rodillas- me dijo mi vecina, - ¿por qué? - la contesté, ella me lo repitió levantando el tono de voz - de rodillas-, la obedecí y me puse de rodillas, ella cogió unas cuerdas que había en el sótano, se puso detrás de mi, se inclinó y me puso las manos a la espalda, y empezó a atarme las manos, dio muchas vueltas con las cuerdas sobre mis muñecas y tenso la cuerda con fuerza, me había atado con fuerza, la cuerda me hacía daño, después continuó con mis pies, con otra cuerda empezó a atarme los pies , al igual que la otra cuerda también la apretó con fuerza, intenté liberarme pero era imposible, - las cuerdas me hacen daño-.

Me quejé a Angelines, y sin esperármelo recibí un sonoro y fuerte bofetón en plena cara, el brazo de Angelines era ancho y comprobé que fuerte tras el bofetón, - cállate- me reprochó con un tono severo, me quedé sin palabras, le pedí explicaciones sobre que estaba haciendo, y sin más me volvió a soltar otra bofetada, esa segunda bofetada casi me tira al suelo, ella con agresividad me cogió de el pelo - no te lo repito más, cállate- mi cara me escocía por las dos bofetadas recibidas, esta vez la obedecí no quería recibir otra más...

Ella sin soltarme del pelo me arrastró y obligó a moverme hacia el fondo de el sótano, me puso frente a un armario, abrió la puerta y me metió - estarás ahí hasta que llegue la hora de tu castigo- cerró la puerta y echó la llave de el armario, yo estaba muy asustado, estaba atado de pies y manos y encerrado en un armario con un fuerte dolor por las cuerdas y las bofetadas, no creía lo que me estaba ocurriendo.

Pasó más de una hora, seguía encerrado en el armario, cada vez me dolía más los pies y manos y el cuerpo por la estrechura de el armario, estaba algo asustado y empecé a gritar y dar golpes al armario con mi cuerpo, al cabo de un rato se abrió de nuevo la puerta de el armario, me cogió por el pelo Angelines - estoy cansada de tus quejidos de niña-me reprochó mi vecina, yo solo gritaba - suéltame, suéltame- y con la otra mano, vi que empezó a bajarse sus bragas y sacárselas, eras unas bragas blancas grandes , - suelt.. Ummmm ummmmm - me introdujo sus bragas en mi boca, y con sus dedos empezó a forzarla para que entrara entera, se alejó un momento y regresó con cinta de embalar, y empezó a dar vueltas sobre mi boca y cabeza con la cinta de embalar, - ahora grita lo que quieras- me metió de nuevo en el armario, sentí como echó la llave y me dejó allí de nuevo encerrado.

No se cuanto tiempo pasó, pero pasó más de una hora cuando volvió a abrirse la puerta de el armario, la luz me hacía daño en los ojos después de haber estado encerrado varias horas, mi vecina estaba frente a mí, - llegó el momento de tu castigo, - ummmm,ummmm, - estaba muy asustado no sabía que pretendía, y mi miedo aumentó cuando sacó unos guantes de goma amarillos domésticos muy usados y mal olientes, empezó a ponérselos, se los puso con dificultad, los guantes la quedaban muy apretados en sus brazos anchos, se ajustó bien los dedos y después me sacó de el armario ,se inclinó hacia mi y empezó a desabrocharme el pantalón, me bajó los pantalones hasta los tobillos y cogió un cinturón fino de cuero, lo dobló por la mitad , se agachó y me puso el cinturón frente a mis ojos para que lo viera, - no volverás jamás a faltarme al respeto ni robarme - me tumbó en el suelo boca abajo, y apoyó con fuerza una bota en mi cara.

Llevaba unas botas de goma de lluvia llenas de barro y me las apoyó en la cara, presionando mi cara contra el suelo, no podía moverme, y al instante recibí un fuerte dolor en el trasero, me dio un fuerte azote con el cinturón en mi trasero, y tras el lo siguieron muchos más, lo único que se escuchaba en aquella habitación, eras unos leves gemidos de dolor de mi mordaza

-Ummm, mmmm- y el chasquido de el cinturón contra mi trasero, zasssss, zasssss, al momento no aguantaba más golpes, pero seguía recibiendo uno tras otro, cada azote me dolía más y más, y mi cara me dolía por la presión de su bota en mi cara, tras una larga azotaína, por fin paró, mi vecina se inclinó y me cogió por el pelo y vio mi rostro con algunas lágrimas que se me escaparon, ella no mostró ningún tipo de piedad, al contrario recibí una fuerte bofetada y su burla y risa, - lloras como una niña- , mi trasero debía de estar completamente colorado y marcado ,me escocía mucho y mi vecina empezó a pasar su mano por mi trasero provocando más dolor, me acariciaba mi trasero con sus manos enguantadas y aquello hacía que me doliese más mi trasero...

Al rato me levantó por el pelo y me condujo de nuevo al armario, - espero que estés cómodo porque estarás todo el tiempo que yo quiera ahí metido - cerró la puerta y allí me dejó de nuevo atado, amordazado y con dolor en mis manos y pies por las cuerdas, en la cara por su bota y lo peor el trasero.

Al cabo de un tiempo, volvió a abrirse el armario, yo estaba muy cansado de estar ahí metido, Angelines me trajo un vaso de agua, me quitó la mordaza y me dijo que se lo pidiera educadamente, tenía la boca seca y accedí, de una forma educada le pedí agua, ella acercó el vaso a mi boca y me dio de beber,- bébetelo todo- me ordenó Angelines, al momento le escupí todo a la cara, ¡no era agua, era orina ¡

Ella se secó la cara muy enfadada con sus manos, gritándome - creo que no has aprendido a respetarme, ahora aprenderás- - me cogió por el pelo con agresividad y acercó el vaso a mi boca, me tapó la nariz y empezó a obligarme a beber, empecé a atragantarme toda la boca la llenó de orina, cuando terminé el vaso ella se sentó en mi pecho, y empezó a abofetearme la cara con fuerza, una y otra bofetada se estrellaban en mi cara, y ella gritaba - no vuelvas a desobedecerme nunca más.

Ella se puso en cuclillas y cogió las bragas que tenía puesta de mordaza y las sujetó bajo su sexo con su mano enguantada y empezó a orinarlas, quedaron completamente húmedas, cuando terminó me las metió en la boca y volvió a pegarme cinta de embalar alrededor de mi boca y por el pelo me arrastró a mi habitación es decir al armario, se inclinó y burlándose de mi - buenas noches, que duermas bien- y me dejó encerrado toda la noche.

Añadido el 26 de Julio de 2008

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