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Follando con su jefe

Mi nombre es Eduardo, mido 1.70, un tanto pasado de peso, mi esposa se llama Elia, mide 1.68, delgada, no tiene un cuerpazo de modelo, ni nada por el estilo, pero su forma está pronunciada, tiene una cintura que divide muy bien su cuerpo, cabello lacio hasta los hombros, el cual se tiñe de rojo.

Yo trabajo en una empresa de auto servicio, en la cual tengo algunos años, por motivos económicos mi esposa debió buscar trabajo, metió muchas solicitudes y por fin la contrataron en una tienda de ropa, su horario sería de 18:00 a 18:00 hrs. y de 18:00 a 19:30 hrs. de lunes a viernes y sábados solo mediodía, por lo que pensamos que era buen horario, su trabajo consistiría en atender a los clientes que llegaran a comprar a dicha tienda, es decir sería empleada de mostrador.

Pasaron tres días cuando por fin conoció al que sería su jefe (el dueño de la tienda) un tipo de 1.80, quien es dueño de una dulcería, otra tienda de ropa, pero deportiva y aparte tiene un gym, según me contó cuando lo conoció es un tipo simpático, casado, que si bien no es millonario, sus pequeños negocios le permiten vivir bien.

Así pasaron algunas semanas me parece que fue a mediados de la tercer semana de estar laborando cuando mi esposa me confesó que su jefe era un poco bromista y que entre broma y broma le decía que era una mujer muy bonita, que la invitaba a salir, que fueran al cine, etc. Según me contó mi esposa le proponía todo esto en medio de bromas ya que es muy ingenioso y tiene carisma para hacer reír a la gente.

Después de la confesión de mi esposa todos los días, cuando pasaba por ella le preguntaba que le había propuesto ahora su jefe, o que cosas le había dicho, ella al ver que yo no tenía problema con eso y que bromeaba me contestaba con toda naturalidad y me decía lo que él le proponía o como la halagaba diciéndole que es una mujer muy guapa que le gustaba por que es delgadita y chaparrita, que si la acompañaba a comer o si la acompañaba aquí o allá etc., incluso yo le llegué a decir a mi esposa “si y seguro también te a de decir que si van a allá donde te conté” ella se echó a reír y solo me dijo “tonto”.

Pasaron dos semanas más y la amistad entre mi esposa y su jefe se volvió más estrecha, la confianza entre los dos se había vuelto como de amigos de años, fue cuando una noche al pasar por ella me confesó que había aceptado salir a comer con él, esto me produjo cierta inseguridad, pero no se lo demostré a mi esposa, por lo que me limité a preguntarle con una sonrisa tímida “¿y qué pasó?” ella solo me respondió, “nada, solo salimos a comer” “ajá-dije yo-ten fe” se echó a reír y me dijo “de veras, solo comimos, bueno, la verdad intentó besarme, pero no lo dejé” esto último acabó por desubicarme y sentí unos celos terribles, lo que en un principio parecía una broma, ahora estaba tomando tintes peligrosos, “que hiciste cuando intentó besarte” “pues le dije que se estuviera quieto y que recordara que soy casada y él también” –por como me lo dijo deduje que si bien no lo dejó que la besara, tampoco le molestó en lo más mínimo- “y luego que pasó”, “pues me dijo que no importa que no es celoso” “si me imagino” respondí, en ese momento como me vio un poco serio me dijo: “no seas tonto, tú sabes que te amo a ti y él solo está bromeando” entonces para ocultar mis celos la tomé de la cintura y la besé.

Así continuaron otros días más y yo le animaba a que me contara como le había ido con su jefe, por lo que ella se sentía en confianza y me contaba todo, pasada una semana desde que salieron a comer, me contó que habían vuelto a salir, pero se puso un poquito seria y me dijo: “es que hoy si me besó” “y tú que hiciste” ella contestó “nada, no se que me pasó” no supe que decir o como actuar, solo atiné a decir con una ligera sonrisa “segura que solo comieron y se besaron, o también…” ella contestó “no seas tonto” su respuesta ya fue más relajada, quizás animada por la forma en que tomé su confesión, “no te creo-seguí diciendo- se me hace que se fueron a… donde te conté” bajó su vista un par de segundos, después miró hacia arriba y me dijo con una tímida sonrisa, “pues si me lo propuso, pero le dije que no” “ajá, si como no” le dije aún sonriéndole, pero lo único que quería saber era la verdad de lo que había pasado, por lo que si me mostraba molesto, no me contaría más.

Ella siguió diciendo “de verdad, no pasó más” “¿segura?” le respondí incrédulo “bueno –dijo- solo me tocó los pechos” la situación estaba generando de alguna forma un poco de nerviosismo entre los dos, lo notaba en sus palabras, yo por mi parte me sentía nervioso y con ganas de saber cada vez más no pude contenerme y le pregunté “¿te gustó?” ella me miró un poco confundida y con tono confundido respondió “un poco, pero tú sabes que te amo” “yo también” le dije y acto seguido nos dimos un beso como cuando éramos novios, de más está decir que esa noche hicimos el amor como nunca.

Al día siguiente me llamó por teléfono al trabajo solo para avisarme que saldría a comer de nuevo con su jefe, a lo que le dije “con tu jefe o tu novio”, ella se rió y me dijo: “no es mi novio“ “bueno, lo que sea –le dije- ¿solo van a comer?” “si, solo a comer” respondió, le pregunté “¿qué pasó hoy, como te trató” “bien, como siempre” “¿te besó?” “si, me tengo que ir, ya viene para acá, nos vemos al rato” “Ok, nos vemos, que te diviertas”… fue lo último que dije, desde ese momento ya no me pude concentrar en mi trabajo, mil ideas pasan por mi mente, sabía que podía pasar cualquier cosa, que mi esposa entregada a su trabajo, ahora se olvidaba por instantes de mí y tenía ilusiones, fantasías o necesidades o las tres al mismo tiempo, sentía que ya no era su dueño, era una especie de celos.

Algo dolía dentro de mí, algo me mantenía inquieto, sin embargo no hacía nada por evitar que las cosas que estaban pasando dejaran de pasar, sentía que era algo más grande de lo que podía manejar, no me sentía con la seguridad de poder impedirlo, me imaginaba a el jefe de mi esposa comparado conmigo yo un simple empleado, él un empresario, yo un hombre obeso, él un tipo ejercitado, yo ni siquiera tenía un auto, él por lo menos cuenta con uno, en donde puede pasear a mi esposa, puede sacarla a dar la vuelta cuando quiera.

Así, en medio de todas esas ideas y lentamente, llegó la hora de pasar por ella, la esperé un momento afuera de su trabajo como siempre, solo que ahora tardó un poco más de lo normal, al salir me saludó, como siempre nos dimos un beso, solo que esta vez yo la abracé y prolongué ese beso, como si fuese el primero, nos fuimos platicando de cosas sin interés hasta la parada del autobús, ya en casa le pregunté que había pasado ese día entre su jefe y ella, me platicó con una sonrisita pícara que cuando llegó por la mañana se saludaron con un beso en la boca, “igual que el que tú me diste ahorita cuando salí” de ahí se puso a trabajar un rato y él le propuso salir de nuevo a comer y fue cuando me habló por teléfono, en el auto de él se besaron en varias ocasiones.

Yo aún con mis sentimientos encontrados quería seguir escuchando más, le pregunté directamente, “solo fueron a comer” y me dijo “mmm bueno, no solo a comer” cuando escuché esto me sentí en medio de un mar de confusiones, sentí como si me dijeran una mala noticia, como una especie de miedo que atrapaba mi cuerpo y mente, pero inexplicablemente también un enorme deseo de escuchar más, pero lo que me dijo no fue lo que pensaba “fuimos a dar un paseo al balneario y de ahí fuimos a la alameda” esto me calmó un poco, pero al mismo tiempo sentía celos mezclados con un sin fin de dudas, mi esposa continuó “antes de salir del trabajo me invitó el viernes a bailar” aquí debo mencionar que yo estoy peleado con el baile y a mi esposa le encanta bailar, de nuevo no pude objetarle nada y le pregunte “y vas a ir” ella solo me miró, sonrió y me dijo: “pues hace tiempo que no voy a bailar, desde que nos casamos” “a que hora se van” “saliendo del trabajo, no vayas por mi” eso me hizo sentir como si fuera un segundo plano, prefería irse con su jefe a bailar y no podía pasar por ella, esa noche hicimos de nuevo el amor de manera más que satisfactoria.

El día viernes, por la mañana cuando nos íbamos a trabajar me recordó (aunque no hacía falta) “hoy no pases por mi amor, voy a salir” , aún así después de que se me hizo eterno ese día, por la noche fui a su trabajo y desde la esquina la vi salir con él del brazo, detrás de ellos iban otros tres tipos, y una chica más que no son empleados del lugar, subieron al auto el jefe de mi esposa, mi esposa y dos de los tipos, el otro sujeto y la chica se fueron en otro auto, a lo lejos vi alejarse los vehículos, sabía que mi esposa iba adentro con otro tipo y que estaba feliz de estar ahí, yo por mi parte me fui de inmediato del lugar para evitar que me fuera a ver alguna de sus compañeras de trabajo.

En el trayecto a casa me venían mil pensamientos, en lo que probablemente estarían haciendo, y me preguntaba constantemente, en donde estará en este momento. De más está decir que la noche se me hizo eterna y aunque a veces lograba conciliar el sueño, me despertaba a cada rato, no conseguía estar tranquilo, así amaneció serían las 5:00 am cuando escuché que un auto se estacionaba, escuché algunas voces y después la de mi esposa despedirse de aquellas voces, me levanté de inmediato a recibirla, cuando abrí la puerta vi a mi esposa feliz, de muy buen humor, a manera de saludo me dijo: “ya vine, amor” yo la abracé, le di un beso y le dije: “como te fue” “bien –respondió- me divertí mucho” pregunté “¿a dónde fueron” y me respondió ella “al tumbao” “cuéntame -le dije casi suplicando- que hicieron” “pues que vamos a hacer, bailamos y platicamos” “y que más” le dije mirando fijamente con una pequeña sonrisa de complicidad, lo que a ella le dio confianza para contarme lo que a continuación intentaré contar fielmente como ocurrió.

Antes de que saliera del trabajo llegaron algunos amigos de su jefe, José, Alberto, Juan y Mayra, estos últimos son novios según me contó, que estuvieron platicando un rato y después salieron al antro, solo que Juan y Mayra se despidieron y se fueron en su coche, mi esposa se fue con su jefe y los otro dos tipos al antro, estando ahí pidieron algunas bebidas, de vez en cuando se besaban mi esposa y su jefe, salían a bailar y ella bailaba con uno o con otro, la convivencia según me cuenta ella fue muy buena y ellos al saber que era casada y verla besarse con su jefe complementado con los tragos les dio más libertad para hablar de cosas un poco subidas de tono le preguntaban cosas como por ejemplo: “con quien te gusta más cuando lo haces, o que no le haces a tu esposo y a él si”

Mi esposa por su parte solo se reía y les decía que eran unos groseros y que eso no se decía, pero ellos insistían, incluso uno de ellos le preguntó directamente al jefe de mi esposa, “y que tal es en la cama” a lo que el jefe le respondió “no te imaginas, es una leona” y todos terminaron riendo, me cuenta mi esposa que como a las 18:00 estaba bailando con Alberto y este se comenzó a pegar más de lo debido al cuerpo de mi esposa llegando incluso a sentir su miembro en su cuerpo y de vez en cuando bajaba un poco la mano hasta las nalgas de mi esposa, lo que ella solo retiraba con su mano dedicándole una sonrisa.

A las 18:30 llegaron algunos amigos más de José y se saludaron e hicieron las presentaciones, Omar, Carlos y Antonio ya que no eran amigos en común del jefe de mi esposa y de Alberto, según dijeron ellos son clientes asiduos del bar y van cada fin de semana, así pasó un rato más y el jefe de mi esposa decidió retirarse con mi esposa, José y Alberto dijeron que se iban con ellos ya que no tenían coche, mi esposa se despidió de Omar, Carlos y Antonio como si fuesen viejos amigos con un beso y me cuenta que Omar le dio un beso muy cerca de la boca.

Así salieron del bar y José les propuso ir al departamento de un amigo para tomar otros tragos, dio la dirección y se enfilaron hacia el depa, al cual llegaron en 18 minutos, tocaron y salió a recibirlos el amigo de José quien se llama Ricardo, es soltero y vive solo, José los presentó y mandaron a Alberto por unas botellas a algún lugar cercano, ya instalados en el departamento del nuevo amigo, mi esposa y su jefe estaban en un sillón y se comían a besos, después llegó Alberto con cerveza y tequila, pero mi esposa ya no tomó, su jefe como ya estaba medio tomado, comenzó a besar nuevamente a mi esposa y empezó a tocarla delante de todos, mientras la besaba tocaba su senos encima de la blusa, y a veces tocaba su vagina por sobre el pantalón hasta que intentó subirle la blusa para mamar sus pechos, pero ella no se lo permitió, por lo que en un momento de calentura se metieron a la recámara y ahí pasó...

Ya en la recámara se besaron mientras él tocaba a mi esposa por todos lados, no tardó en tenerla desnuda, él se desnudó también lo más rápido que pudo y la penetró de inmediato, la cogió de misionero y después la puso en cuatro, pero lo que más le gustó a mi esposa fue cuando hicieron un 69, quizás por el alcohol terminaron rápido ella tuvo un orgasmo según me cuenta, maravilloso, mientras que él según dice mi esposa “yo creo porque ya estaba tomado me dijo: chúpame la verga-“ mi esposa obedeció.

Pasado un rato su jefe se quedó dormido mientras mi esposa le hacía la felación por lo que mi esposa se vistió y salió de nuevo a la sala, ahí seguían Ricardo, José y Alberto, surgieron algunas bromas como “ah cabrona, te lo acabaste” haciendo alusión a que lo dejó dormido, a lo que mi esposa a modo de broma le respondió, “no me sirvió ni para el comienzo” ahí se desataron muchas bromas y comentarios “pues aquí estoy yo mi reina” o “conmigo no te quedas con hambre” etc., mi esposa siguió conviviendo con ellos aunque ella ya no tomó, ellos al sentirse más tomados y en confianza, bailaban con ella y la manoseaban, pero según mi esposa no los dejaba, aunque me confiesa que los tres tocaron cuanto quisieron de ella, así estuvieron hasta que la fueron a dejar a la casa, todavía afuera de la casa mientras se despedían, Ricardo la besó y manoseó dentro de su coche.

Eso pasó la primera vez que mi esposa se entregó a otro, a su jefe, quien sigue gozando hasta la fecha de ella, han pasado ya 4 meses.

28/10/2008 Por: Nikita


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