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Encuentros pervertidos

Antes que nada quiero agradecer, por dejarme contar mi historia, verán soy hombre de 28 años, hace tiempo conocí a una mujer que solo vi por unos días, jamás imaginé que volvería a verla 5 años después, nunca tuvimos nada que ver aunque moría de ganas, me confesó que ella también.

Estaba casada, no es la mujer más hermosa del mundo, pero esta bien para su edad (35 años), tiene buen culo, tetas enormes, y le encanta el sexo oral, y es súper caliente, ya tenemos como dos años cogiendo. Recuerdo la primera vez que nos vimos a solas, llevaba una faldita corta, y un escote que dejaba ver sus pechos, y pasó lo que ya saben, por la concha y por el culito es que eso no le gusta, le encanta, un día le dije bromeando amor ya viste como te ven las nalgas esos hombres, ella sonrió, y me dio un beso abrazándome por el cuello, dándole la espalda hacía movimientos sensuales, ya no dije nada, pero al parecer le gustó la idea, aunque tampoco dijo nada.

De pronto en un encuentro clandestino más, estábamos súper excitados, pues nos habíamos besado y tocado por todas partes, incluso a punto de cogerla en la calle en una parte un poco obscura, esta vez a petición mía llevaba una faldita corta, pero amplia, sin mucho escote, es que ese día al sentir que nos miraba la gente me sentía más excitado, sacó mi pene del pantalón y lo puso en su conchita por encima de la falda, aunque esa noche no teníamos pensado coger, nos excitamos tanto que decidimos buscar un lugar más privado, o sea un hotel, y así lo hicimos.

Dejamos el carro por ahí estacionado, y nos fuimos en transporte público, (taxi) este iba lleno casi al tope, solo cabía una persona, el taxista nos preguntó que si nos queríamos ir así, encimados, con una sonrisita de morbosidad aceptamos, ella iba sentada encima de mí, pero con sus piernas casi encima del de al lado. De pronto sentimos como caíamos en un bache, el cual hizo que sus piernas se fueran más hacia él, que ni tardo ni perezoso, tocó con infinito descaro, lo miré y le sonreí, ella se puso roja y me dijo perdón amor, no te preocupes, le dije, mientras platicábamos de cualquier cosa, sin dejar de ver que el de al lado le tocaba la cola.

Ella tal vez pensó que no me daba cuenta, me decía quería que mirara para otra parte para distraerme, yo como no queriendo le di por su lado, por merita casualidad los otros tres que iban atrás con nosotros también eran hombres, es que íbamos 6 donde solo caben 5 y apretados, bajaron dos, sonriendo y mirando hacia atrás, poniendo el pene mero en su cara, casi podía jurar que estaba apunto de reventar de lo excitada, nos bajamos a una cuadra del hotel, le agarraré la mano y la puse en mi pene le dije ves como me ponen tus cochinadas corazón, sonrió y me dijo: cochinadas, ¿Cuáles? No te hagas vi como te tocaba el de al lado, se puso roja como una fresa, y por qué no dijiste nada, le dije, pues porque me excita que hagas eso ya te lo había dicho, ¿no?

De nuevo sonrió, entramos al hotel, sentía mi verga explotar de lo caliente que andaba, esa noche cogimos como locos, pero sin decir nada de aquel incidente, mordiendo sus pezones paraditos y suaves sus nalguitas ricas. Al salir del hotel esperamos un taxi libre, lo manejaba un señor un poco mayor como de unos cuarenta y cinco años, algo serio, nos subimos y seguimos besándonos, al calor de los besos y caricias, le subía la falda y dejaba ver sus nalgas, de repente bajé su blusa un poco y mamé uno de sus pezones, pero sucedió lo inesperado, el señor del taxi no nos lo permitió, tal vez pertenecía a alguna religión que se lo impedía, y yo que pensaba que la cogeríamos entre los dos, así que solo seguí besándola.

En eso bien que miraba sus nalgas el tipo, y en forma de capricho le dije: me voy a pasar enfrente para decirle por donde nos lleve, ¿está bien? Pregunté. Dijo si. Ya estando enfrente, le dije a ella que se pasara para enfrente, y se pasó por el espacio que queda entre el pasajero y el chofer, como no queriendo poniendo sus manos en la pierna del chofer, lástima que ya habíamos llegado, y tuvimos que bajarnos, tuvimos también que despedirnos no sin antes darle su lechita, se la tragó toda, me dejó el pene limpio sin gota alguna de semen.

25/09/2008 Por: Nikita


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