Deseos en la oficina
Por: Nikita
Soy Pamela, vuestra rubia más cachonda, no tengo que describirme porque ya lo he hecho en alguna otra historia que os he contado y me seguiré describiendo en otras muchas historias que me han sucedido y que me gustaría contaros.
Bueno, muchos de vosotros ya sabréis que me gusta poner mi dirección en listas de contactos, pues aunque el sexo real es lo más maravilloso de este mundo, también me gusta mucho el sexo cibernético, me encanta tener correspondencia erótica con chicos y chicas, contarles mis ocurrencias y fantasías, que me las cuenten, ver las fotos que me mandan de ellos mismos, desnudos, en poses fantásticas, fotos de sus hermosas pollas, follando con sus chicas, etc.
De verdad, os podéis creer que me pongo a mil por hora con todas estas cosas, tanto que voy a contar una de mis intimidades... lo que hago con vuestros e-mail. Aunque desde mi casa también puedo recibir el correo electrónico, he cogido gustito a leer todos los días vuestros mail desde la oficina en la que estoy trabajando desde hace algún tiempo, es una oficina grande, con 3 compañeros más, pero como estoy en una mesa de despacho cubierta hasta casi el suelo y con la pantalla de mi ordenador hacia la pared, puedo tener cierta intimidad. De todas formas, me da mucho morbo que me puedan pillar.
De vez en cuando me llegan correos muy buenos, con fotos y todo que consiguen ponerme muy, muy, muuuuy cachonda, como el de un tal Carlo que me llegó el otro día...
Recogía mi correo como cualquier otro día, había leído ya varios mail muy calientes y estaba bastante excitada, yo aún así me afanaba en disimular y hacer como que trabajaba. Entonces, al abrir para leer el mail del mencionado Carlo me llevé una agradable sorpresa.
El tío, aunque parco en palabras, me había enviado una foto suya en la que aunque estaba vestido de cintura para arriba (una lástima) mostraba todos sus encantos del ombliguito hacia abajo. Rápidamente mis ojos se clavaron en su hermosa polla y sus bonitas pelotas, mi vagina instintivamente comenzó a humedecerse mientras que mi boca se me hacía también agua.
Era una polla hermosa, grande, muy grande, dura, poderosa, preciosa y muy bien flanqueada por dos estupendos testículos redonditos, solo pensaba en esa maravilla (de verdad, no exagero) todo mi cuerpo pedía guerra, mi boca solo quería besarla, recorrer toda su longitud con la lengua desde la punta hasta los huevos, meterla en mi boca, chuparla y chuparla hasta exprimir la última gota de semen.
Llegados a este punto, como imaginareis estaba cachondísima, con mi chorrín hecho aguas y mis pezones muy duros, grandes y puntiagudos (cuando estoy así crecen mucho, yo creo que por lo menos 1 cm o más) apuntando por debajo de mi camisa. Así que no pude aguantar más, me levanté y fui veloz a encerrarme en el lavabo, nerviosa metí las manos por debajo de mi faldita hasta coger mis mojadas braguitas y tiré de ellas hasta quitármelas, las escondí en el bolso y salí hacia mi puesto de trabajo como si nada.
Una vez ante la hermosa polla, disimuladamente levanté mi faldita hasta tener casi visible mi pubis y mientras con una mano manejaba el ratón del ordenador con la otra acariciaba toda mi conejito, jugueteaba con mi clítoris e introducía los deditos en la vagina.
A la vez, mi cabeza estaba ausente, solo pensaba en ser penetrada por esa poderosa polla, penetrada por delante, por detrás, tenerla entre mis grandiosas tetas hasta regarme con su leche. Tuve un orgasmo de campeonato...
Ahora sabéis lo que hago con los E-mail, sobre todo lo escritos con mucho empeño y que incluyen fotos muy excitantes... Es mi deseo seguir masturbándome en la oficina pensando en quienes me escriben...
Solo espero que mis compañeros y mis jefes no me pillen nunca, aunque tendríais que ver los ojos que ponen cuando me ven pasar delante de ellos con mis imponentes pechos coronados por dos grandes pezones.
Añadido el 25 de Julio de 2008