Soy una mujer madura, divorciada y madre de dos hijos, una es casada y el otro, menor, vive conmigo. Yo trabajo. No soy una belleza de mujer ni mucho menos un monumento, pero, creo que me conservo muy bien, y en el trabajo no faltan hombres que, según sus frases, apetecen mi cuerpo y en vista de mi situación en el trabajo, no se atreven a hacerme "esas indecentes" proposiciones, pero siempre trato de no darles confianza y estar seria, es mi defensa, pero los que no me conocen me dicen cosas atrevidas a veces.
Mi hijo es un muchacho de 21 años y lo amo mucho. Es como todo muchacho de su edad, pero ha asimilado con dificultad la separación de su padre.
La experiencia que nos sucedió pasó fuera de casa. Tuve una semana libre y fuimos mi hijo y yo de viaje a visitar a unos parientes que nos hospedaron en su casa. Nos divertimos bien, es un hermoso lugar, relajante comparada con la ciudad. Al cuarto día de estar en ese lugar, en la noche nos invitaron una pareja de amigos a un centro nocturno, allí bailamos, bebimos, y a eso de media noche ellos quisieron retirarse, pero mi hijo seguía bailando con unas muchachas del lugar, y como nosotros estábamos hospedados relativamente cerca, decidimos quedarnos un rato más y ellos se fueron. Al verme sola también bailé con alguno que otro caballero. Una hora más tarde estábamos mi hijo y yo solos en nuestra mesa charlando del viaje, etc., y... empezamos a bailar. Me sentía muy cómoda, riendo con las ocurrencias de mi hijo y alejada de los problemas cotidianos de casa.
Yo estaba con un vestido que me cubría un poco más debajo de la rodilla, de vuelo ancho con tiras en el hombro, un saco que estaba sobre la silla, medias negras y unos tacos que bueno, levanta un poco el pompis. En realidad los dos nos pasamos un poco de copas pues nuestros bailes se hacían torpes, sobre todo yo que a cada momento me recostaba en su juvenil cuerpo y bailábamos abrazados. En una de esas circunstancias, nuestros muslos estaban intercalados y en ese momento se me fijó en la mente el "bulto" que alguna vez la he visto a mi hijo.
El lugar era oscuro y los tragos, el calor, no sé exactamente cómo fue, pero mi torpeza unida al roce de su cuerpo empezó a despertar en mi una sensación extraña, sensual, ya, por mi, largo tiempo olvidada pues hacía mucho que no sentía nada igual. Yo reía de todo como una tonta. Por alguna razón y sin malicia, sé que mi hijo entre sus muslos tiene una prominencia que resalta, teniéndolo en casa todos los días, de seguro que me he dado cuenta de ello, y hoy justo bailando me acordaba de ello.
Bailábamos los dos muy pegados, una música suave, él me abrazaba por la cintura y en una de esas yo estaba de espaldas a él, recuerdo que yo fumaba nerviosa, pues mi... trasero, mis nalgas estaban en contacto con su... cosa, a la altura de su miembro, que la sentía con claridad y eso captaba mi atención, voté el cigarrillo, me di vuelta y seguíamos bailando, yo lo tenía con mi mano del hombro y con mi otra mano le revoloteaba el pelo de la nuca, pegada a él sentía que tenía su parte íntima algo voluminosa y se le notaba al contacto, yo, por momentos, de acuerdo a la música, ondulaba mis caderas al bailar. Al terminar la música nos detuvimos a esperar el siguiente disco, repetimos lo mismo y esta vez en ese danzar, con un movimiento sentía por momentos su bulto entre mis partes.
En ese instante se me vino a la mente la cuestión moral pero mi cuerpo, algo mareada, no obedecía y seguí, comencé a dejarme llevar por el compás de la música y maquinalmente por él, con suavidad queriéndolo sentir sin hablar nada. En ese momento realmente podría dar la sensación de que estábamos tocándonos, y yo me sentía avergonzada por que mi entrepiernas estaba empapada y me mojaba la ropa interior, mi respiración se hacía pesada no sé como tendría el rostro, colorada, la oscuridad escondía mi desvergüenza, y me pareció que él con discreción empezó a presionarme allí abajo con su cuerpo.
¿Y si sólo eran imaginaciones mías?
Por fin él me pidió irnos a otra mesa con alguna excusa tonta y nos situamos juntos en un rincón apartado y bastante oscuro. Volvimos a la charla amena nos reíamos, y yo me recostaba en él al reír, él me tenía abrazado, yo le acomodaba los cabellos, (y eso que era oscuro, y yo no veía casi nada jajaja...) y sin mediar palabra me cogió por los hombros con su brazo izquierdo me atrajo hacia sí, nos miramos, sonreímos, dijimos cosas ininteligibles y... me dio un besito en la boca y luego otro tras un sorbo de vino.
En verdad debió ser un beso con la inocencia de los otros pues no es raro darse un beso madre a hijo, pero estos tenían un sabor especial que lo mantuve abriendo un poco mi boca y sentía la suave humedad de sus labios, todo en un instante. Me tenía fuerte por la cintura con su brazo, pedimos un par de copas más, le di otro beso y le dije "amor vamos a bailar, y después nos vamos a casa, es tarde".
De nuevo en el baile, me abrazó, con mis tacos éramos casi del mismo tamaño, esta vez yo tenía un poco más abiertas las piernas y eso permitía acomodar a su dureza cerca de mis partes, era algo inexplicable y del todo reprochable lo que yo permitía sin ningún escrúpulo de que fuera mi hijo, mi ansiedad, las copas y mi larga abstinencia me dirigían y lo sentí de nuevo, se sentía un bulto enorme y grueso que me punzaba por debajo del ombligo y luego bajaba un poquito y me transportaba y sutilmente la subía pegada a mi (él es ligeramente más alto), sentía la fricción, podía ser parte del baile, por momentos me sentía mal, luego me puse otra vez de espaldas a él y me pareció que él con más decisión puso su intimidad de frente casi en la división de mis nalgas y bailábamos así, si se le pude llamar baile a eso, con descaro pero como no dándonos cuenta de nada, como estúpidos. Yo me mojaba con estos contactos "disimulados", y me decía y si son imaginaciones mías? No deseo hacer el ridículo frente a él, y seguí.
Nuevamente fuimos al rincón y nos sentamos muy juntos el uno del otro, él me tomaba de la cintura y yo me pegaba más a él, pase una de mis piernas sobre su muslo derecho y nos dimos un beso corto. Bebimos, hablábamos estupideces, otro beso y mi pierna balanceándose cobre su muslo casi chocando con su dureza, su mano abierta me tenía asida de la cadera, otro beso. Me pidió salir a bailar y yo lo detuve firmemente con un NO! Y mi mano, sin querer se posó sobre su... su miembro, que la agarré con firmeza y al instante sentí un latido de su parte, todo junto, de inmediato retiré mi mano, fue casual, con voz temblorosa le agradecí por esos momentos y le dije que la estaba pasando fenomenal, me acerqué a darle un beso otra vez pero este beso era diferente un beso sinvergüenza, sentimos hasta nuestras lenguas y sin darme cuenta tenía su mano derecha deslizada en mis rodillas, bajo mi falda que se había levantado.
Allí si sentí que comenzó una caricia en mi rodilla, muy lenta, me las apretaba dulcemente lo cual me producía un cosquilleo agradable. Dejó de besarme e inició con su nariz un recorrido por mi cabello como oliéndome, luego mi cuello, hombro y lóbulo de la oreja lo que me emocionaba muchísimo mientras su mano estaba ya más arriba subiendo tocando mi piel sobre mi muslo, lo sentía suave y tuve miedo de que avanzara en dirección a mis bragas que estaban húmedas, cuando ya estaban muy cerca, sentí que me besaba el cuello, despacio. Su mano estaba metida en mi falda, y lo detuve firmemente poniendo mi mano delante de mi braga y presioné sobre mi falda como un obstáculo para que no siguiera pues yo ya no respondía de mis actos, era demasiado. Esto hizo que él se serenara y como ya era tarde sugerí regresar a casa.
Sin embargo, al salir del lugar decidí ir a un hotel pues era de mal gusto incomodar a la familia a esa hora y en ese estado de ebriedad. Él estuvo de cuerdo y tomamos un taxi a un hotel. Subí las escaleras apoyada en él, en la habitación había un gran espejo frente a la cama, nos miramos las caras y reímos. Me fui a dar un baño me sentía un poco mal por el licor, me di una ducha refrescante y me acaricié el cuerpo, y noté que ya no podía ponerme ese calzón, tenía restos húmedos, estaban mojadas y olían demasiado, luego creí conveniente hacerme un buen lavado, y lo hice, tocándome, casi febrilmente, temerosa pues creía que no podía contener algún jadeo.
Cuando ya casi terminaba mi aseo, entró mi hijo, pero no había cuidado pues tenía una cortina, yo le increpé su actitud, se notaba que él dirigió su miraba a mi ropa tirada en el suelo y creo que recogió mi calzón, y vio mis flujos, luego se puso a hacer la pila y yo oía sus chorradas, me apuró a terminar para que se bañara él, pero para salir recién entré en razón que no tenía ropa para dormir, y envuelta en la toalla me fui directo a la cama, algo similar le sucedió a mi hijo. Al terminar salió en ropa interior y luciendo su cuerpo juvenil, vino a la cama, a mi lado.
Yo me puse sólo su camiseta, y en la cama era imposible evitar el contacto de nuestra pieles, yo estaba recostada sobre su brazo, hablamos, y no sé por qué mi corazón empezó a bombear excitadísima, esto no podía estar sucediendo, me imaginaba cómo sería esa tremenda porra que mi hijo cargaba entre las piernas y, que accidentalmente la sentí en el baile, "espero que no haya baile esta noche" me decía, pero en un movimiento casual, la sentí dura, uf! casi me da un infarto, yo estaba estupefacta, se acercó a mi y me atrajo hacia él, yo sentía que nuestros cuerpos se estaban desnudos, me dio un beso y me presionaba a su cuerpo, yo le acaricie los cabellos, y le dije que tenía sueño y debíamos dormir pues ya va a amanecer. Rayos! Qué podía hacer, es mi hijo!, qué podía pasar, por qué pensaba cosas, este hombre era mi hijo, así que me di vuelta de espaldas a él para dormir.
Él pasó su brazo sobre mi hombro y me dio un beso en la nuca, ahh... y me hacía sentir su respiración en mi nuca, increíble y más lo era por momentos sentir su herramienta en mi enorme trasero, creo que fingíamos dormir. La cama era pequeña, pensé que era inevitable por la posición nuestra en la cama, sentir su miembro casi a la altura del canal que forman mis glúteos pero no la movía, más bien si lo hacía era casi imperceptible.
Se supone que dormíamos, pero la vagina me chorreaba flujo pues me parecía que se movía y su movimiento se hacía más notorio, o tal vez era que yo colaboraba y trataba de acomodarme. Al pasar los minutos noté que parecía que habíamos adquirido un movimiento coordinado, era increíble cómo "cooperaba" con él, cuando él empujaba yo apoyada en un muslo elevaba un poquito el trasero como abriéndolo y su tremendo paquete se alojaba cálidamente entre mis nalgas, yo me mordía los labios por no evidenciar mi jadeo. De pronto se alejó un poco y moví el culito y él volvió a la carga otra y otra vez, cada movimiento era lento pues fingíamos dormir creo, era estúpido. Nuevamente él adoptaba ese movimiento, pero me di cuenta que el muy sinvergüenza (peor soy yo no?) había sacado su pene de su encierro y me la puso entre las nalgas.
Ohhh!.. Que carnosidad abultada, la sentía caliente, como yo tenía algo levantada uno de mis muslos, sentí que pasaba debajo de él y poco a poco me llegaba hasta adelante, me empujaba sobre el calzón mojado y creo que se había formado un hoyito con mis labios vaginales a través del calzón. No sabía que hacer a estas alturas, me daban ganas de tocársela con la mano, y también de enfrentarlo, pero él se ponía quieto como dormido, quieto, luego me la empujaba 1, 2, 3, luego quieto otra vez (dormir) nuevamente empujaba 1, 2, 3, quieto, luego empujaba otra vez y me di cuenta que yo también empujaba junto a él permitiéndole facilidad de paso, y quieto otra vez.
De ese movimiento espaciado pasó a un movimiento más continuo hasta que le encontramos un espacio entre mi calzón mi vagina y su pene. Ocultarlo era tonto, pues era obvio, por ejemplo yo noté que el se ayudó con el dedo al moverme un poco el calzón para abrirse espacio, pero lo hacía con una lentitud, y yo ayudaba al levantar mi trasero y ponerla a su disposición era evidente. En plena oscuridad. De pronto volvimos al movimiento espaciado y esta vez el contacto era electrizante.
Alejé mi espalda de él pero al mismo tiempo acerqué más la pompis y justo en eso, en un movimiento húmedo y certero me incrustó la punta de su pene, su cabezón, allí contuve la respiración, creo que él también y nos paralizamos, y no se si asustado, dispuso a sacarla lentamente y yo como queriendo que no se vaya le seguía con el culito, todo esto en cámara lenta jajaja... era una cosa de locos, de pronto volvió a la carga, yo me elevaba un poco y ahhhhh..... que gruesa (amor, riiica, aaay hijo si supieras como me volvías loca, ah si supieras que lo estoy contando a la gente).
Oh, si! Allí si se la sentí por primera vez, hacía mucho tiempo que no tenía una actividad sexual, mucho, cuantas noches de necesidad sexual o auto satisfacción, fue algo increíble justo que yo hacía pompa con el culito el que venía me la incrusto y la sentí caliente y mi humedad hizo que el contacto caliente permita el paso de su hombría que se metía en mi peluda vagina bien lubricada. Otra vez nos detuvimos expectantes, en silencio, tensos, y poco a poco tratando de transformar todo esto en un sueño, me relajé y con ansiedad golosa trataba de aspirar uno a uno los centímetros de su reglamentaria verga, luego la retiraba como quien se toma un aire y volvía con una lentitud que me volvía loca y me desesperaba, a estas alturas yo quería todo más adentro, si era posible, hasta los huevos (pero teníamos que guardar las formas y apariencias) sus manos no me tocaban, nuestro único contacto era sexual.
Una parte de mi interior decía, "no hijo, NO! basta", pero mi deseo mi respiración entrecortada ansiaba más, él se detuvo y su cabezón seguía dentro de mi, luego volvió a la carga y me introdujo un trozo más de su rica pichula y no me quedó otra que abrirle (con discreción) más las piernas, tenía mi vagina mojada y caliente, a pesar de ello me dolió cuando con decisión como dando una sacudida, de un certero golpe me introdujo casi toda su verga en mi interior que me hizo gritar un Ahhh!, sofocada.
Mi chocho recibió con dificultad esta incursión y yo curvaba mi trasero para permitirle fácil acceso, hice un poco más a un lado mi calzón mojado para darle facilidades y volvimos a "coordinar" un movimiento más acompasado y continuo, la sacaba y luego volvía a metérmela al tiempo que yo le acercaba el culo, que dicho sea de paso, soy caderona y dicen que también una mujer culona, así una y otra vez, ohhhh que riiiica que se sentía, yo ahogaba mis gritos en la almohada, mordiéndola, hacía tanto tiempo que no disfrutaba tanto de una muy verga, y mejor aún, de una buena y gruesa que me llenaba toda, y con un aguante que me volvía loca y me produjo un orgasmo monumental cuando sentí que mi hijo se corría como un condenado llenándome la vagina con su espesa esperma lechosa, mientras me cacheteaba las nalgas en cada envión que me hacían aullar de placer.
Al rato me retiró la pieza desinflada y nos quedamos dormidos, cuando él despertó yo ya estaba vestida para volver a la casa de nuestros parientes, sin calzón por su puesto, él se levantó cabizbajo y tras alistarse, nos fuimos sin hablar sino solo trivialidades. Estaba soleando. En la noche siguiente volvió a suceder algo, en plena casa de nuestros parientes!...
Ahora hemos vuelto a nuestra casa, y lógicamente cada uno a su habitación, no saben cuanto ansío repetir la aventura pero no tengo pretexto, no sé como hacer y no sé lo que él esté pensando, es muy difícil para mi pues soy su madre y sé que esto no está bien, no quiero dar el primer paso, no sé como.
Añadido el 15 de Abril de 2008